Peñas

Publicado: 23 jun 2026 - 03:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Tiene este mi pueblo, como todo pueblo pequeño y aldeano, una camarilla, peña o cuadrilla de muy diverso perfil, afición y estructura orgánica, normalmente de viejos paseantes y buenas personas jubiladas. Yo pertenezco a una de tomadores de vino que suelen reunirse todos los días en esas horas de asueto y paseo en donde una taza de vino se agradece, sea por la mañana en esa hora incierta del vermut o al atardecer en donde unas y otras planchan la camisa de la comida y la cena.

Se suelen ver en aquellos bares y tabernas de cierta solera o decanas de todo pueblo. Yo, personalmente, tengo el honor de pertenecer a una que solo tiene ese vicioso proyecto de solo catar y disfrutar del néctar de las uvas.

Luego hay otras muchas más bullangueras y ruidosas, por lo general, que se dedican al juego del tute, de la escoba o de la brisca ya hoy en día muy en desuso y que también suelen tener su aposento y sede en esos locales o tugurios. A veces, como meros espectadores mientras hacemos tiempo, casi siempre esperando por algún compañero rezagado o esperando el inicio de una conversación interesante asistimos impasibles a sus cambalaches entre expresiones que normalmente suelen asustar a la tierna infancia. No les digo nada de si de dominó se trata; eses tintineos con las fichas produciendo unos rítmicos sonidos son presagio de errores o victorias desconcertando al enemigo. A menudo la colocación de la ficha se vuelve bruscamente en un fuerte puñetazo acompañando una sacudida de las otras filas de fichas. Más de una vez, alguna no ha encontrado aposento en el blanco mármol de la mesa desplazándose a varios metros de distancia.

Si es al tute, el canto de los cuarenta es siempre espectacular y alborozador con todo tipo de expresiones vengativas y vindicatorias

En mi parroquia aún recuerdan los más veteranos a un consumado jugador que hacía pareja con el reverendo, quien era muy parsimonioso y pensativo en cada jugada y que exasperado le apremiaba, bajando sonoramente al mismo Dios a que echase por caridad de una maldita vez cualquier ficha. Verídico e histórico.

Si es al tute, el canto de los cuarenta es siempre espectacular y alborozador con todo tipo de expresiones vengativas y vindicatorias. Las veinte son más lastimeras y sentimentales y a veces no sirven para nada. Ayudan, pero poco más.

El pago de la ronda es sagrado. Y así si uno llega tarde y aún están las tazas medio llenas, el que llega tiene la taza paga de la ronda anterior. Siempre fue así y así sigue siendo. Ni el más listo y avezado se pasa de estas reglas que forman parte de toda peña o cuadrilla existente.

José Rodríguez Gómez

(Negreira)

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