La Región
El G7: pompa sin frutos
Los poderosos siguen transitando con luces cortas para obtener más dinero y privilegios. Por eso en 2019 las emisiones de CO2 rompieron un nuevo récord de indiferencia a nuestros descendientes y al planeta. Y en este 2020 –sí, el del confinamiento por la covid-19 y según datos recogidos por institutos y observatorios meteorológicos–, ya se ha batido el registro de los últimos 800.000 años en concentración atmosférica de este gas de efecto invernadero, al superar en abril, con 417 partes por millón, el anterior pico de 415 de 2019. Dato desolador que certifica el imparable ecocidio alimentado por el desmedido consumo de combustible fósiles.
Aunque la palmaria inacción política global nos aletargue, a diario las noticias de sequías, desertización, hambrunas, millones de desplazados climáticos, subida del mar o clima extremo nos golpean con dureza para devolvernos a la realidad del incierto futuro que la flora y fauna que habitamos el planeta, hijos y nietos incluidos, tenemos por delante.
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