La Región
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Hoy todo es incertidumbre y vorágine en este momento tan difícil para la humanidad. Las tensiones geopolíticas se palpan minuto a minuto. La amenaza nuclear pende sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles, mientras la inteligencia artificial y la robótica avanzan imparables, sustituyendo millones de trabajos humanos en fábricas, oficinas y comercios.
Hoy es difícil vislumbrar este horizonte entre tanta niebla
Hay temor fundado ante tanta pérdida de empleo. La renta universal comienza a asomar en el horizonte como salvavidas temporal. Pero la verdadera esperanza reside en la capacidad creativa que todos llevamos dentro: será el motor de los trabajos del futuro, desde artistas digitales hasta innovadores sociales. Los trabajos de cercanía a las personas en salud, como el cuidado directo y la empatía humana, nunca morirán.
Muere un mundo industrial y de servicios rutinarios, para dar paso a otro donde la imaginación —en la música, el diseño, la narrativa o la resolución de problemas comunitarios— sea el raíl que impulse el tren del futuro. Hoy es difícil vislumbrar este horizonte entre tanta niebla. Precisamos cambios profundos: reformas educativas que fomenten la creatividad desde la infancia, y políticas que liberen el potencial humano. Tal vez, gobiernos del pasado, con su experiencia, colaboren con gobiernos del futuro, visionarios y ágiles, para superar el bloqueo institucional. El líder salvador es el ayer; el mañana, la colaboración sincera.
Es el Renacimiento de un nuevo ser humano: creativo y cercano.
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
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