Pescador ourensano: "Me sorprendió lo bajo que va el nivel del Miño"

TEMPORADA DE PESCA

A pesar de la bajada del nivel de las aguas del río Miño y la amenaza de especies depredadoras, la trucha resiste al inicio de la temporada de pesca en Ourense

Javier es un ourensano que practica la pesca desde los catorce años. Prefiere la “pesca sin muerte” como una estrategia de contribución con el ecosistema y de generosidad con terceros.
Javier es un ourensano que practica la pesca desde los catorce años. Prefiere la “pesca sin muerte” como una estrategia de contribución con el ecosistema y de generosidad con terceros. | Xesús Fariñas

La apertura de la temporada de pesca continental en la provincia de Ourense constituye un suceso trascendente para el tejido socioeconómico y el equilibrio medioambiental de la región. A mediados de marzo, los ecosistemas fluviales de la provincia -vertebrados por los ejes del Miño, el Sil, el Arnoia y el Avia- se convierten en el escenario de una práctica que combina una tradición ancestral con una gestión administrativa regida por pautas concretas. La temporada se extenderá hasta el 31 de julio, con 137 días para disfrute de los aficionados a la pesca, contabilizados en 48,000 miembros según la cantidad de licencias en vigor.

La planificación del calendario responde a criterios biológicos diferenciados por especies y por la tipología de las masas de agua. El establecimiento de los lunes como días inhábiles con carácter general -salvo festivos nacionales o autonómicos- actúa como un periodo de “descanso biológico” semanal que reduce el estrés sobre las poblaciones piscícolas. Por su parte, los jueves no festivos se reservan exclusivamente para la modalidad de “pesca sin muerte”, fomentando una ética deportiva que antepone la preservación de los ejemplares sobre su extracción.

En Ourense capital, la zona delimitada por el viaducto del ferrocarril y el puente Novísimo es un referente para la modalidad sin muerte. En este espacio, la presencia de la perca americana y diversos ciprínidos atrae a pescadores que buscan técnica y recreación sin impacto extractivo. El embalse de Velle se caracteriza por una fauna mixta donde conviven truchas, percas negras y ciprínidos. A diferencia de otros embalses, allí se autoriza la pesca a flote sin motor, lo que ha impulsado el uso de kayaks y pequeñas embarcaciones de remo entre los deportistas.

Diego  Estévez no se pierde nunca  la apertura de la temporada.
Diego Estévez no se pierde nunca la apertura de la temporada. | Xesús Fariñas

Vivir la pesca

No obstante, es en el factor “experiencia” donde la pesca alcanza su potencial de significación. “Soy novato, tengo pocos meses en esto, y realmente vengo por la vivencia, aunque no pique nada, es lo que trato de transmitirle a mi hijo Cristian -que siempre viene conmigo- que lo importante es el desestrés y pasarlo bien. Es también mi forma de sacarlo un poco del teléfono para que entre en contacto con la vida real. Hoy hemos cogido solo una trucha pequeña, pero está bien”, comenta Gustavo Mendoza, venezolano radicado en Ourense.

Eduardo Mendoza y su hijo Cristian en las cercanías de Oira
Eduardo Mendoza y su hijo Cristian en las cercanías de Oira | Xesús Fariñas

El placer de pescar se traslada a la cocina, y esto nos lo cuenta Eduardo Díez: “Adobo la trucha con limón, ajo y cebolla, la paso por aceite de oliva, y luego le doy el toque final con tomate crudo: es la gloria”.

Eduardo Díez pesca por diversión e interés culinario
Eduardo Díez pesca por diversión e interés culinario | Xesús Fariñas

Poca población de trucha

Diego Estévez, pescador ourensano que cada año espera por la apertura de temporada, dice: “Vengo más por disfrutar de la naturaleza que por pescar realmente. De hecho ya cogí una trucha y la volví a soltar, porque las pocas que hay es mejor guardarlas. Pienso que la bajada de densidad de población de trucha se debe a especies invasoras como carpas, nutrias o cormoranes, que actúan como depredadores, y reducen considerablemente la cantidad de ejemplares”.

Pesca sin muerte y salud mental

Javier es un ourensano que pesca desde los catorce años. Para él este deporte es una pasión: “El primer día de pesca para mí es sagrado. Hoy, por ejemplo, llegué a las siete de la mañana, y lo primero que me sorprendió fue lo bajo que va el caudal del Miño a pesar de tanta lluvia como hemos tenido. Pero anduve con suerte, y pesqué cuatro truchas, de entre 35 y 60 centímetros, luego las solté porque me gusta la pesca sin muerte.Yo no pesco por pescar, esto es una cuestión de salud mental, cuando estás pescando no piensas en nada más, los problemas se te van. Pesco y suelto porque esa trucha que voy a soltar, dentro de unos días un compañero mío va a venir y la va a pescar otra vez, y va a disfrutar de igualmente de ella”.

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