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Delcy Rodríguez promete elecciones en Venezuela sin dar ningún plazo
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Como "una hija más de Venezuela" se ha presentado Delcy Rodríguez, presidenta interina desde la captura de Nicolás Maduro, ante la asamblea de la ONU, para prometer que la "democracia plena" llegará a su país de su mano. Sin plazos, sin fechas, sin cronograma, el compromiso que ha lanzado es que "habrá elecciones" y que su celebración conducirá al "renacer" de su país.
Como si nada de la historia reciente de su país guardase relación con ella, quien fuera número dos de Maduro ha apostado por poner en marcha una transición ordenada, para que Venezuela "abandone el camino que permitió que el extremismo y la intolerancia se impusieran sobre la convivencia democrática y pacífica", y que en algún momento puedan colocarse las urnas. ¿Cuándo? Citando a Bolívar, el pueblo "será consultado" para definir "dónde, cuándo y en qué términos"; aunque tanto Donald Trump como ella creen que ese momento no ha llegado todavía.
En todo caso, tal vez movida por el ánimo de apaciguar cualquier sentimiento sufragista, ha restado importancia a ese proceso. "La democracia no se mide por la existencia de elecciones", ha asegurado a sus compatriotas, a quienes ha prevenido de que esta cita, en lugar de aportar soluciones, puede convertirse en "un generador de conflictos irreconciliables". Es por eso que, como ha expuesto, ya se ha iniciado un proceso de diálogo político con ciertos sectores de la oposición que conducirá a "un proceso en igualdad de condiciones para todos". "El pueblo venezolano, con su sabiduría ancestral, determinará el momento correcto, y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente", ha sostenido.
Con la "inspiración" de transiciones democráticas que "no nacieron de la ruptura, sino de la transformación conducida con firmeza desde las propias instituciones", como en el caso de España, Rodríguez ha planteado que un país "afectado por una crisis de convivencia política" lo primero que debe es recuperar "la confianza en sus instituciones", y de ahí la "reforma jurídica ordenada" que está llevando a cabo.
Su objetivo, ha dicho la presidenta interina de Venezuela, es "fortalecer" el funcionamiento del estado de cara a blindar la seguridad jurídica del país, tanto pensando en los inversionistas como en los ciudadanos, para que "no se sientan atropellados por un poder arbitrario", sino que este esté a su servicio.
En una intervención en la que no ha hecho ningún tipo de mención a su antecesor en el cargo y su exjefe, que permanece capturado en Nueva York desde hace más de nueve meses, a quien sí ha nombrado es a Donald Trump, y lo ha hecho para "agradecer su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas".
Además, ha puesto en valor el reciente acuerdo por el que Estados Unidos se ha hecho con el control de buena parte de las reservas de petróleo de Venezuela. Es, según sus palabras, "uno de los más grandes jamás suscrito" y "contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional".
También de ello había hablado Trump ante el plenario de Naciones Unidas: desde allí no solo reivindicó su irrupción militar en Caracas, que se saldó con la captura del "dictador criminal" Nicolás Maduro, sino que también sacó pecho de haber logrado el manejo del crudo venezolano porque "al vencedor le corresponde el botín".
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