Canadá acelera su transformación energética para ganar competitividad industrial
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El gobierno encadena inversiones en centrales y redes eléctricas dentro de una estrategia nacional concebida para responder al aumento de la demanda, garantizar el suministro y atraer nuevas inversiones
La disponibilidad de energía limpia y a precios competitivos se ha convertido en uno de los grandes activos de la economía canadiense. Con el objetivo de preservar esa ventaja, ante el crecimiento de la demanda industrial y tecnológica, el gobierno que encabeza Mark Carney está destinando miles de millones de euros a acelerar las inversiones en generación y redes eléctricas.
Solo esta semana, Canadá ha anunciado hasta tres iniciativas que suman unos 260 millones de euros: la rehabilitación de una gran central hidroeléctrica y la modernización de la red en el noroeste del país, la construcción de una central alimentada principalmente con gas natural licuado en la zona norte y el impulso de nuevos parques eólicos marinos.
Esta sucesión de anuncios refleja la estrategia del país norteamericano, que aspira a duplicar la capacidad de su red eléctrica en el horizonte de 2050, a la que ha puesto voz su ministro de Energía: "Al invertir en electricidad limpia y modernizar infraestructuras esenciales, estamos creando las condiciones para atraer inversiones y posicionando a Canadá para ser más competitivo a largo plazo", ha destacado Tim Hodgson.
Una estrategia de alcance nacional
La transformación energética canadiense parte de una posición favorable: aproximadamente el 80% de la electricidad que produce el país procede de fuentes sin emisiones directas, mientras que sus precios para los hogares son los más bajos del G7 y los segundos más económicos en el ámbito industrial.
Las necesidades, sin embargo, están aumentando. La expansión de los centros de datos, la inteligencia artificial, la electrificación industrial y la sustitución de combustibles fósiles exigen ampliar la capacidad del sistema, lo que entronca de lleno con la estrategia de Ottawa.
De hecho, para avanzar en esa dirección, cuenta con un programa que roza los 3.000 millones de euros destinado a renovables, almacenamiento y mejora de las redes, que avanza en paralelo a una estrategia nuclear que necesitará unos 1.400 millones de euros adicionales a lo largo de la próxima década.
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