Fondos y grandes operadores se lanzan a por los puertos deportivos de Italia

inversiones

Empresas de Estados Unidos, Grecia, España, Bélgica e Italia encadenan compras, alianzas y concesiones en un mercado que mueve 5.700 millones de euros al año

Marina di Portisco, en Cerdeña (Italia)
Marina di Portisco, en Cerdeña (Italia) | IGY Marinas

Los puertos deportivos italianos se han convertido en un objetivo de inversión para grupos extranjeros y fondos locales, hasta el punto de que al menos catorce ha cambiado de propietario, incorporado nuevos socios o estrenado gestor en el último lustro.

Un yate en puerto, en Italia
Un yate en puerto, en Italia | D-Marin

Atraídas por un negocio que combina amarres, turismo y activos inmobiliarios frente al mar, y que mueve unos 5.700 millones de euros al año, empresas de todo el mundo están comprando, tomando participaciones o asumiendo la gestión de las marinas de Italia para tratar de captar una parte del mercado asociado a los grandes yates. Así pues, un sector tradicionalmente repartido entre pequeños operadores y propietarios locales comienza a concentrarse.

El gran desembarco griego

Si 2021, el año posterior a la pandemia, se caracterizó por la entrada de la estadounidense IGY Marinas junto con el grupo sardo Transport en un puerto de Cerdeña, seguido por un cambio de manos de Porto Carlo Riva entre firmas italianas, la principal oleada la protagonizó D-Marin.

La compañía con sede en Atenas, que el grupo turco Dogus vendió en 2020 a la gestora de capital privado de origen británico y con sede en Luxemburgo CVC Capital Partners, inició una gran expansión internacional que le llevó a convertir los doce puertos que había conseguido en sus 17 años de vigencia a sumar otros 16 en apenas un lustro: a mediados de este año contaba con 28 marinas repartidas por nueve países en su cartera.

Porto Mirabello, en Liguria (Italia)
Porto Mirabello, en Liguria (Italia) | D-Marin

Dentro de esta estrategia, que le llevó a entrar en España, Francia, Malta, Albania e Italia, este último país centró su atención.

Su desembarco arrancó en agosto de 2022, con la compra de su primer puerto deportivo en la costa adriática del país transalpino. A esa operación, que llegó acompañada de una inversión de al menos siete cifras para renovar muelles, instalaciones y sistemas tecnológicos, le siguió un año después una alianza con el fabricante italiano de yates Azimut|Benetti, propiedad de la familia Vitelli, para tomar una participación en el futuro puerto deportivo de Livorno y asumir la integración comercial de otra marina ya operativa cerca de Génova.

No obstante, su expansión por Italia se aceleró en 2024. Primero incorporó a su red dos instalaciones en la Riviera italiana mediante un acuerdo de promoción y gestión con sus propietarios, el grupo Cozzi Parodi, y meses después compró Porto Mirabello, una marina con 407 amarres y capacidad para recibir embarcaciones de hasta 140 metros, a un fondo inmobiliario gestionado por la firma italiana DeA Capital Real Estate SGR.

España, Bélgica, Italia…

En todo caso, la entrada de capital en los puertos italianos no se limita a un único comprador. En abril de 2025, Ocibar, un operador español con sede en Mallorca, adquirió el 25% de Marina d'Arechi —una instalación con 950 amarres— mediante una ampliación de capital, mientras la familia italiana que había construido y gestionado el puerto conservó el 75% restante.

Tan solo un mes después, el grupo romano Marinedi, con una red de catorce puertos, tomó el control de la marina de Brindisi, que ya gestionaba después de la quiebra del anterior accionista mayoritario; y el proceso dio otro salto este mismo año, cuando F2i, el principal fondo italiano de infraestructuras, obtuvo una concesión para gestionar durante medio siglo uno de los mayores puertos deportivos del país, ubicado en la costa de Liguria.

Pero, además, D-Marin volvió al mercado. En primavera se hizo con dos instalaciones en Cerdeña que, en conjunto, permiten atender embarcaciones de hasta 150 metros y disponen de uno de los mayores muelles de combustible de la zona; y hace apenas diez días que anunció la adquisición de Porto San Rocco, una infraestructura con 546 amarres capaz de recibir yates de hasta 60 metros con la que eleva a nueve el número de marinas italianas integradas en su red. Esta última operación se produce en pleno proceso de venta de la gestora de puertos a InfraVia, un grupo de inversión francés especializado en infraestructuras, que estaría dispuesta a desembolsar a CVC una cuantía cercana a los mil millones de euros, según FT.

Porto San Rocco, última adquisición de D‑Marin en Italia
Porto San Rocco, última adquisición de D‑Marin en Italia | D-Marin

En paralelo, este mismo año, Balmaris, una plataforma con sede en Zúrich respaldada por el holding belga de la familia Balcaen, adquirió una marina en el lago di Garda como primera pieza de una futura red europea. Y Derek van Brussel, fundador de la compañía, ya anticipa lo que está por venir: "Es la primera de varias adquisiciones que pretendemos realizar en Italia y en otros países europeos".

Intereses

Todos estos movimientos tienen una explicación económica. El turismo náutico genera en Italia, según los datos proporcionados por Deloitte a la patronal del sector, unos 5.700 millones de euros anuales, de los que 3.600 millones proceden de amarres, combustible, mantenimiento y tripulaciones.

Y es que el país cuenta con cerca de 790 instalaciones y 172.000 plazas, pero solo alrededor del 2% de ellas está preparada para embarcaciones de más de 24 metros, precisamente las que realizan un gasto mayor.

Contenido patrocinado

stats