La tensión en el Golfo sacude los mercados, que vuelven a mirar a 2008 con las primeras grietas en el crédito privado
ATAQUE A IRÁN
Un informe alerta de que, en el contexto actual de desaceleración económica y tensiones financieras, vuelven a tensarse las misma costuras del sistema que saltaron en 2008
Los mercados globales siguen viviendo días de fuerte inestabilidad. El conflicto en el área del golfo Pérsico a raíz del ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, sumado a la derivada del cierre del estrecho de Ormuz, está golpeando especialmente las economías occidentales, que ven cerrar sus bolsas en rojo mientras el petróleo no se detiene.
El cóctel de incertidumbre que presenta el último análisis del World Gold Council se compone de una moderación del crecimiento en Estados Unidos, un estancamiento del PIB en Reino Unido y una importante caída de la producción industrial en la eurozona que hallan su reverso en los amplios superávits comerciales que logra seguir presentando China. Y, mientras los rendimientos de los bonos del tesoro de la potencia norteamericana suben, el oro profundiza su caída espoleado por las expectativas sobre la futura evolución de los tipos de interés.
Pero más inquietante resulta el foco que empieza a abrirse en el crédito privado. Por el momento, las retiradas de capital de los fondos estadounidenses parecen responder más a problemas de liquidez que a problemas de solvencia, pero el ensanchamiento de los diferenciales de los bonos públicos han empezado a ampliarse, lo que sugiere que el nerviosismo es grande. Hasta el punto, como advierte el informe, de que el crédito privado "está empezando a reflejar la situación de 2007-2008", en la antesala de la gran recesión.
Si bien es pronto para concluir si se trata de un episodio puntual o se convierte en una repetición de aquella crisis, el informe sugiere que vuelven a tensarse las mismas costuras del sistema cuando, en un contexto de guerra, vuelven la desaceleración económica y las tensiones financieras. Y es que, entre las "vulnerabilidades" citadas aparece el hecho de que el capital "puede salir rápidamente" mientras los activos subyacentes, por su naturaleza ilíquida, pueden necesitar mucho más tiempo hasta poder venderse.
El oro, en cambio, halla fácil liquidez. No obstante, de reproducirse una crisis crediticia más severa, también podría verse presionado en las primeras fases, debido a las necesidades de los inversores de obtener efectivo o de cubrir pérdidas en otros segmentos.
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