Gaza continúa atrapada en la emergencia un año después del alto el fuego

Oriente Próximo

La tregua redujo los grandes combates y permitió liberar a los rehenes, pero no ha detenido las muertes ni ha abierto el camino hacia la reconstrucción

Imagen de archivo de la guerra en Gaza
Imagen de archivo de la guerra en Gaza

Tres años después de los atentados de Hamás, y cuando se cumple un año del alto el fuego, Gaza continúa lejos de la paz. La tregua que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 a instancias del presidente Trump redujo la intensidad de los ataques ordenados por Tel Aviv a cambio de la devolución de los rehenes israelíes, pero no logró acabar con la violencia ni mejorar las condiciones de vida de la población. 

Desde entonces, más de 1.400 palestinos —a razón de cuatro al día— han muerto a manos del ejército del país hebreo y unos 5.000 han resultado heridos, según las autoridades sanitarias del enclave costero. Tomando como referencia temporal el comienzo de la ofensiva israelí, el recuento de víctimas supera los 74.000 muertos y los 175.000 heridos. 

La tregua llegó tras dos años de ataques desencadenados como reacción a los atentados perpetrados por Hamás, que causaron alrededor de 1.200 muertos y el secuestro de unas 250 personas. Aquel trauma continúa determinando la posición israelí: el gobierno que encabeza Benjamin Netanyahu sostiene que no retirará completamente sus tropas mientras la milicia conserve sus armas, y esta no está dispuesta a hacerlo hasta que el país hebreo se retire de territorio palestino.

Así pues, a pesar del plan de Estados Unidos para llevar la paz a la región, sobre el terreno la recuperación todavía no ha llegado. Más de cien organizaciones humanitarias, entre ellas Médicos sin Fronteras y Save the Children, sostienen que el alto el fuego "solo existe de nombre": cerca de dos millones de personas siguen necesitando un alojamiento adecuado, aproximadamente 1,4 millones afrontan niveles graves de inseguridad alimentaria y ninguno de los hospitales de Gaza funciona plenamente, sin material ni medicinas suficiente. Y, además, las restricciones israelíes a la entrada de suministros impiden responder a necesidades que siguen siendo extraordinarias. 

La reconstrucción tampoco ha comenzado. Las familias se concentran en zonas cada vez más reducidas y muchas viven en tiendas o edificios dañados. La falta de maquinaria, combustible y financiación impide retirar millones de toneladas de escombros, reparar viviendas y recuperar servicios básicos. Y, con la vuelta del invierno a la vista, Naciones Unidas advierte de que decenas de miles de personas permanecen en refugios inundables o construcciones con riesgo de derrumbe. 

Visión internacional 

La comunidad internacional mantiene formalmente una hoja de ruta común: desarme de Hamás, retirada israelí, entrada sostenida de ayuda, administración palestina y avance hacia una solución de dos Estados. La Unión Europea reclama aplicar íntegramente el acuerdo, mientras Naciones Unidas reconoce que sus principales mecanismos políticos, financieros y de seguridad todavía no funcionan sobre el terreno. 

Un año después, el alto el fuego ha frenado la intensidad de los ataques, pero no ha logrado detener las muertes ni convertir la relativa pausa militar en una salida política. 

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