Israel recuerda a las víctimas de Hamás en el tercer aniversario del atentado mientras mantiene su ofensiva sobre Palestina
Oriente Próximo
El ejército del país hebreo admite el fracaso de seguridad que permitió el asesinato de 1.200 personas, mientras Hamás reivindica la masacre como "un glorioso hito histórico". El balance de la respuesta israelí supera ya los 74.000 muertos en Gaza.
Tres años después, el 7 de octubre sigue marcando el paso en Oriente Próximo. Israel conmemora hoy el peor ataque sufrido desde sus orígenes, un atentado perpetrado por Hamás en el que casi 1.200 personas perdieron la vida y otras 250 fueron secuestradas, mientras el pueblo palestino sigue siendo blanco de su ejército. En una jornada en la que se ha materializado la mayor demolición de viviendas llevada nunca a cabo en Jerusalén Este y en la que se ha seguido engrosando la lista de muertos en Gaza, se pone de manifiesto la realidad de una región azotada por una violencia a la que el alto el fuego sellado hace casi un año no ha logrado traer una respuesta, ni militar ni política.
La conmemoración ha devuelto al país hebreo las imágenes de los jóvenes asesinados durante un festival de música, las familias atacadas en sus viviendas y los rehenes sometidos a un largo y penoso cautiverio. Ese recuerdo, precisamente, lo ha capitalizado el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, con el encendido de una vela por todas las víctimas en su oficina: "La nación se une en este día en el dolor por nuestros seres queridos". Y justamente esa emoción, la de un pueblo herido, le ha servido en vísperas de elecciones para reafirmarse en la estrategia que emprendió desde el 7 de octubre de 2023. "Cumpliremos nuestra misión: hemos saldado cuentas y seguiremos haciéndolo con todos los asesinos", ha proclamado en referencia a una ofensiva que deja ya más de 74.000 palestinos muertos en tres años.
En esa misma línea discursiva ha ahondado, desde otro prisma, el jefe de las fuerzas armadas de Israel. Eyal Zamir ha admitido el "fracaso" de la cúpula militar a la hora de anticiparse a lo que estaba por venir aquel fatídico 7-O, y llegó a comparar esos fallos de inteligencia con los que precedieron a la guerra de Yom Kippur en 1973. Pero, lejos de decaer, ha apostado por que el aprendizaje de lo sucedido lleve al fortalecido ejército israelí a trabajar con "la idea" de que puede repetirse un ataque sorpresa.
Pero mientras Tel Aviv revisa lo sucedido para comprender cómo pudieron pasar desapercibidas las señales previas, Hamás reivindica una interpretación diametralmente opuesta: "La voz del oprimido pueblo palestino fue escuchada por el mundo, tras décadas de abandono, aquiescencia y complicidad con las políticas de la ocupación". Además, en un comunicado emitido para celebrar "el glorioso hito histórico" de unos atentados que describe como "una respuesta natural" al sufrimiento impuesto por Israel en forma de violencia y negación de los derechos, apela a la comunidad internacional para poner fin a lo que define como "un genocidio silencioso".
Palestina, tres años después
Y es que la respuesta de Israel a los atentados deja ya más de 74.250 palestinos muertos en la Franja de Gaza; una cifra que incluso hoy se ha incrementado al contabilizar otras tres víctimas mortales, incluido un trabajador de Protección Civil. Y, de ese total, casi 1.500 personas perdieron la vida desde la entrada en vigor del armisticio, el 10 de octubre de 2025.
No obstante, la presión sobre el pueblo palestino se extiende más allá del enclave costero. Hoy mismo, Naciones Unidas informaba de la demolición de un edificio residencial en Jerusalén Este que ha dejado sin vivienda a 69 personas, de las que más de la mitad son niños, sin ni siquiera permitirles recoger sus pertenencias antes de que quedasen sepultadas bajo los escombros. Se trata del mayor desplazamiento provocado por una sola demolición en la ciudad desde que la organización internacional comenzó a recopilar estos datos, en el año 2009, y se integra dentro de una estrategia más amplia: en lo que va de año, han sido derribadas más de 1.800 viviendas palestinas en el conjunto de Cisjordania, con Israel avanzando en la construcción de asentamientos.
Dos estados
El recuerdo de las víctimas israelíes y el sufrimiento acumulado por los palestinos también han atravesado los mensajes llegados desde Europa: los principales dirigentes comunitarios, como Ursula von der Leyen o António Costa, han condenado sin matices los actos terroristas de Hamás, pero han aprovechado el aniversario para reclamar que el frágil alto el fuego dé paso a una paz duradera a través de la solución de los dos estados.
Y mientras desde España, Francia, Alemania, Reino Unido, Austria, Suecia o Bélgica ponían el foco en la necesidad de combatir el antisemitismo creciente, el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, condensaba la contradicción presente en el tercer aniversario del 7-O: "No hay ningún objetivo que justifique esta violencia, pero, sobre todo, no hay ningún sufrimiento que se alivie con esto".
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