Itxu Díaz
El sutil movimiento pendular de la risa
DÍAS Y COPLAS
Este mes de diciembre, la política y la actualidad se cuelan entre las figuras del belén. Este año no necesita musgo, basta con abrir el periódico y dejar que los protagonistas se acomoden en el pesebre. El belén resulta más mordaz que piadoso y cada personaje carga con su propia ironía dejándonos más editorial que catecismo.
María Corina, recién coronada con el Nobel de la Paz, desciende con alas doradas y discurso solemne. Anuncia la posibilidad de una política que recupere la música frente al ruido. Su mensaje se convierte en trending topic y logra que los villancicos suenen a reconciliación; mientras los pastores reconocen que el milagro es que se crea en milagros.
En la escena de los ovejeros el presidente Zelensky convoca a los líderes europeos, alrededor del fuego. Habla de tanques y presupuestos de defensa. Su discurso contrasta con la mirada de Trump, vestido como centurión tuitero, que vigila con gesto de “yo aquí mando”. La reunión pastoral se transforma en cumbre geopolítica, con villancicos interrumpidos por alianzas y amenazas de abolición de la UE. La hoguera ya no calienta, ilumina titulares.
Las primeras en hacer camino son las aguadoras, rodilla en suelo, como si el agua que traen fuese limpieza institucional. Entre ellas, la ministra María Jesus Montero, Yolanda Díaz, Pilar Alegría y Margarita Robles, todas en actitud de devoción de hemiciclo y de votación. El agua se convierte en decreto, la genuflexión en gesto protocolario. El ministro Marlaska se ve acompañado del presidente del Constitucional, en animada conversación para redactar un auto. El portal se transforma en sala de audiencias, y la mula y el buey buscan asiento en la bancada.
Paco Salazar, Antonio Hernández y Miguel Ángel Gallardo se unen al cuadro. Ponen música e ilustran el momento porque hasta en un belén político hace falta mal gusto en el mural vivo, mitad villancico, mitad viñeta. El resultado es una representación que se escucha como concierto.
Los Reyes Magos avanzan con cofres llenos, son Koldo, Cerdán y Ábalos que traen facturas, justificantes y memorias USB. Los camellos sudan más que los auditores. El pesebre se convierte en una auditoría improvisada y con camellos exhaustos que parecen más de Hacienda que de Oriente. La versión institucional son el presidente del Gobierno, con su mujer y su hermano, todos juntos como si fueran la Sagrada Familia. Entre flashes y murmullos, intentan transmitir serenidad, aunque el nacimiento se convierte en un plató improvisado. La mula y el buey, testigos mudos, parecen preguntarse si también tendrán que declarar en rueda de prensa. El pesebre huele a protocolo y los asesores buscan hueco en la foto.
Feijóo llega al portal con aureola de patriarca gallego, ordena el pesebre y Ayuso, como estrella fugaz, ilumina en titulares. El establo se convierte en sede de partido y se escuchan salmos electorales.
Los madrigallegos aparecen entre las nuevas figuras incorporando a Kyril de Bulgaria por su estrecha vinculación con España. Reconocido por su apoyo a la Asociación de Empresarios gallegos en Madrid (Aegama), presidida por Julio Lage, se convierte en miembro de honor y embajador de la proyección internacional de Galicia. Su presencia se interpreta como bendición empresarial. El Niño recibe más networking que incienso. La diáspora gallega aplaude, los empresarios brindan, y el belén se convierte en Cumbre Internacional. El musgo es ahora alfombra roja.
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