Itxu Díaz
CRÓNICAS DE PRIMAVERA
El amor vuelve a ser la historia universal
COSAS QUE CONVIENEN
1 De estrellas y constelaciones. En este mundo iluminado, de ojos cegados y misterio profanado, nos rescata ver brillar al firmamento. Hay que buscar las estrellas importantes para sentir nuestra soledad cósmica en esta galaxia periférica. Observar a los planetas muertos ayuda a amar la vida en este planeta vivo.
2 Distinguir los árboles. Hay que comprender que los bosques caminan y los árboles avanzan en grupo, como las tribus, con las madres educantes y sus alevines que crecen junto a los árboles caídos. Los árboles se comunican a través del suelo con una sabiduría incomprensible. Son la gran especie. Sin ellos es imposible la vida.
3 Que no hay más ley que el sol. Y que él es el alimento de nuestros alimentos. Que todos somos pequeños soles vivientes, hermanos de una ráfaga vital única, de luz y tierra, transmutada de este planeta sintiente.
4 La economía básica. Cuando comprendemos que menos es suficiente. Que las visas y empréstitos son una trampa. Que la propiedad es un robo. Y que debemos espabilar para deshacer las nieblas y el engaño de esta civilización-casino.
5 El silencio. A través del silencio podemos escuchar todo lo demás. Hay que escapar de esta humanidad del ruido y regresar al verdadero sonido del mundo. El silencio es la voz de dios.
6 A los pájaros. Son los restos de un mundo anterior y el futuro del que quizá llegue a venir. Distingamos las voces que va apagando nuestro confort. Ellos saben cantarle al día y celebrar cada mañana la suerte infinita de estar vivos en esta vida flipante.
7 El ciclo del agua. Nuestros ojos deben comprender la lluvia y el corazón debe alegrarse cuando la tierra se moja. No podemos olvidar que el agua que nace somos nosotros mismos naciendo desde la panza de la montaña. Fuimos el río que hubo antes del río.
8 La edad del mundo. Intuir, como intuían las culturas ancestrales, que el planeta es nuestra madre y que no nos pertenece. Saberse nuevos y repetidos en este mundo viejo. Ubicar el no-lugar del hombre en esta vida sucesiva e inabarcable.
9 Al semejante. Sabernos iguales que el vagabundo, que el que ignora, el que ama, el que abusa. No debería hacer falta habitar los márgenes para comprender los márgenes. Hay que comprender al semejante y sentir cómo se repara el alma con la gratitud y la hospitalidad al desconocido. Hay que descubrir al otro a nosotros mismos. Porque todos somos la misma cosa. Qué cosa esto ¿eh?
10 La historia reciente. Hace falta conocer la trayectoria retorcida del hombre para ubicar a fascistas y golpistas. Para recordar que en cada cuneta hay un crimen. Para bendecir la paz y luchar para que dure la paz.
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