Sergio Otamendi
CRÓNICA INTERNACIONAL
La demolición del "orbanismo"
CRÓNICA INTERNACIONAL
Peter Magyar no ha esperado siquiera a que el presidente Sulyak lo presente al Parlamento como candidato para ser investido como primer ministro: ha anunciado ya las medidas que va a tomar en cuanto sea elegido jefe de Gobierno. Entre ellas, la destitución del propio presidente, al que en la primera entrevista que mantuvieron tras las elecciones, pidió que dimitiera de su cargo por no haberla ejercido “con la dignidad necesaria”, y le advirtió que en cualquier caso, dada la arrolladora mayoría parlamentaria que había logrado, propondrá cuanto antes una reforma constitucional que permita el relevo del jefe del Estado cuando no esté a la altura de sus responsabilidades.
Por si le quedaba alguna duda a algún húngaro de las intenciones de Magyar, en cuanto tome posesión comenzará el desmantelamiento de las estructuras de poder montadas por Orbán durante 20 años. Curiosamente el adelanto de sus iniciativas, entre las que se incluye como prioritaria la suspensión de los medios públicos de comunicación, que han demostrado servilismo absoluto a Orbán, las anunció Magyar en un medio público que, hasta ganar las elecciones, nunca le había entrevistado aunque le atacaba informativamente a diario con informaciones falsas y tendenciosas, al igual que los otros medios “orbanitas”. Incluso ahora, en esa entrevista Magyar fue interrumpido cada vez que criticaba los modos dictatoriales del que dejará de presidir el gobierno en los próximos días.
Peter Magyar no mide sus palabras, ni quiere mostrar prudencia
Además de pedir la dimisión a Sulyak, que de no hacerlo será cesado por el Parlamento, Magyar anunció el cese de la mayoría de los cargos institucionales, entre ellos los presidentes del Tribunal Supremo y la Fiscalía, así como los cargos responsables de la economía y los presupuestos del Estado. Habrá respeto absoluto a las decisiones aprobadas por los organismos de la UE, que hasta ahora no habían sido aceptadas por Orbán, al que en un momento de la entrevista en la que descalificaba al derrotado primer ministro, Magyar llegó a comparar con Goebbels.
Peter Magyar no mide sus palabras, ni quiere mostrar prudencia. Como candidato que procede de las filas de Orbán hasta que creó su propio partido y por tanto conoce Fidesz desde dentro, está siendo implacable desde el primer momento. Se lo puede permitir porque cuenta con dos tercios de los escaños del Parlamento, lo que le permite hacer todo lo que prometió que haría, incluida una reforma de la Constitución y suspender leyes aprobadas por Orbán. Una nueva Hungría ha nacido el pasado domingo. Se inicia la era Magyar… y los cambios se adivinan muy profundos.
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