DE DESVERGÜENZAS Y DEMÁS HISTORIAS

Publicado: 31 dic 2012 - 08:40 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:01

El pasado día les hablaba de inocentes deseos que ojalá algún día se pudiesen convertir en realidad. Aspiración ilusa, me temo. Hoy en cambio no me pierdo en colectivas aspiraciones; prefiero aprovechar este último día del año (además, cómo no, para desearles que entren en el 2013 de la mejor manera posible), para egoístamente pedir algo para mí, a ver si los Reyes o el destino me conceden alguno de estos sueños, pues aunque uno no es un dechado de virtudes, siempre anda suelto por ahí algún desaprensivo que te hace un poco mejor. Y hablando de desaprensivos, me gustaría que me regalaran la desvergüenza necesaria de la que han hecho gala esos diputadillos que cobran una pasta del dinero público, esos insignificantes (según el diccionario de la RAE, baladíes, pequeños, despreciables) diputadillos de la asamblea de Madrid que, en mitad del debate sobre las medidas de privatización (aunque ellos prefieran decir 'externalización', palabreja, por otro lado, no aceptada por la mentada RAE, pero qué más da) de la sanidad pública madrileña, se deleitaban, bien retrepados en sus escaños, en usar sus tabletas o teléfonos móviles (¿pagados por todos?) para jugar al Apalabrados. Lástima que el fotógrafo que inmortalizó la escena no les hubiera soplado, por si les hubiese podido servir, la palabra 'canalla ', a ver si se daban por aludidos. Y es que disfrutar de tal desvergüenza te debe servir para dormir a pierna suelta todos los días, sin que te reconcoma la conciencia por dedicarte a calentar con el culo un asiento público inútil. Puede que tenga razón Manuel Rivas cuando, en un artículo a propósito de este suceso, dice que el discurso para justificar la privatización de la sanidad 'no vale un huevo. Es chatarra verbal'. Sólo así se entiende la abstracción mental de estos dos diputados. Eso, o la envidiada desvergüenza.

Pido también tener las tragaderas necesarias para poder soltar sin inmutarme burradas como las del párroco italiano Piero Corsi, que colgó en su parroquia una 'nota' en la que decía que el problema de la violencia machista (ya saben, muertes y violaciones de mujeres a manos de su pareja o ex), se debía muchas veces a que las éstas 'cada vez más, provocan, se vuelven arrogantes y se creen autosuficientes y acaban por exasperar las tensiones'. Toma ya. Les recomiendo que lean con atención el panfleto, de valor sociológico incalculable. Entre otros, incluye otra joya: 'las mujeres y niñas llevan vestidos diminutos y ceñidos provocando los instintos, que llevan a la violencia o al abuso sexual. Hagamos un examen de conciencia: tal vez nos lo hayamos buscado'. Y digo yo, padre: esa sotana vaporosa, que cimbrea al viento dejando al descubierto sus rosadas pantorrillas mientras camina por el arriate del cementerio, ¿no despertará la lujuria de los muertos para que se lo lleven a un aquelarre orgiástico de ultratumba, por provocador? Lo dicho, vaya tragaderas.

Y pido también, y esta vez sin asomo de sarcasmo, que se purgue de una vez ese elefante inútil en que se ha convertido el PSOE desde unos años para acá. Ni está, ni se le espera, más que nada porque, parafraseando a uno de sus históricos líderes, no lo conoce ni la madre que lo parió. Dentro de él no se renuevan ni las personas ni las ideas, siendo ambas cosas igualmente necesarias. Sus dirigentes se han perdido en un harakiri fratricida, y su decadencia es palpable. Lo peor es que ellos mismos lo saben de sobra, pero ahí no se mueve ni Cristo, pese a que todo el equipo titular padece lesiones crónicas y no le ganarían ni a un equipo de lisiados. Otra cosa es que tampoco tenga banquillo que ofrezca unas mínimas garantías. Aunque nunca se sabrá si no se les concede alguna oportunidad. Feliz 2013.

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