Lalo Pavón
O AFIADOR
Barra libre para menores
Mi voz te llama, madre, y te hablo como si te llevase junto a mí, sobre mi hombro. Charlamos como siempre de nuestras cosas y las lágrimas, una vez más, me llevan al pasado. Entro al patio de los recuerdos donde el portalón se abre de par en par. Todos estáis allí, recibiéndome con los brazos en alto, alegres y frescos como antaño. El viejo pozo del agua viva todo lo regó con su luna oculta y bajo las raíces brilla el sutil cristal de las hierbas y las plantas. Siempre tienes una flor para mí, hermosa mamá. Tú, como ella, recreabas la belleza en tu vientre, engendrando en tu jardín celular un nuevo ser. De ti nací y, aunque ahora estés lejos, jamás te he notado ausente, pues tu piel es mi piel, tu beso mi beso, tu mirar el crepúsculo que aviva mi pupila y me hace volver a soñar.
Y ahora me haces cosquillas para hacerme reír, no vaya ser que la nostalgia me haga llorar y sentir pena
¡Tantas veces sueño contigo! Cuántas veces tu mano me sostiene, tu voz me arrulla y me calma, tu olor me embriaga y me adormece, tu cálido pecho me alienta y me da fuerza. Vivo para honrar tu nombre, tu huella, tu estela, tu historia junto a mí y sin mí. Tú, que fuiste niña inquieta e ingeniosa, adolescente locuela repeinando tu pelo sin cesar y te pintabas los labios con papeles que soltaban su tinta escarlata para sentirte actriz. La joven salerosa que conquistó a papá, la mujer que creó un hogar. Mi linda madre, donde quiera que estés, has de saber que sostengo tu memoria en la patena de plata y te llevo por la nave del templo en un pasillo infinito, mostrándote como ídolo, como esfinge, como tótem. Tu recuerdo, mamá, me hace libre y me repara en la noche oscura. Siempre eres amanecer, certera luz que de tan lejos y tan cerca me atraviesa.
Y ahora me haces cosquillas para hacerme reír, no vaya ser que la nostalgia me haga llorar y sentir pena. Está bien, madre, jugaremos y nos contaremos de nuevo el cuento del amor inmortal de los vivos y los muertos. ¡Vamos, mami, que hoy es tu día y el mío...! ¡Gracias por regalarme tanta vida!
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