Donde hay patrón no manda marinero


Publicado: 29 mar 2016 - 09:28

No es obligado escribir de fútbol y quizá tampoco es prudente hacerlo. El mundo está a estas alturas del nuevo milenio para muy pocas bromas con los cortadores de cabezas del Islam llamado a la puerta, y en esas circunstancias, y comprensiblemente amedrentados por un nuevo enemigo común que pone bombas en aeropuertos y parqués públicos donde juegan niños y se jactan de haber matado a casi un centenar de inocentes en dos atentados salvajes, escribir de fútbol es una frivolidad quizá imperdonable. Pero aun así, la carne es débil.

No sabemos quién va a gobernar el país cuando la selección nacional de fútbol juegue la Eurocopa pero sí sabemos que Vicente Del Bosque estará sentado en su banquillo si Dios no lo remedia. Estos días permanecemos pendientes de un nuevo turno de conversaciones entre Pablo y Pedro. Una vez pasada la Semana de Pasión se nos anuncia que acabarán por cuadrar sus agendas para entrevistarse, tal es la frenética actividad de ambos líderes que ha impedido hasta la fecha ponerse de acuerdo hasta en el día que usarían para ponerse de acuerdo. El panorama es triste porque los responsables de la difícil tarea de formar una mayoría que gobierne no han hecho otra cosa, tras la fallida investidura, que tratar de cuadrar agendas y marcharse de vacaciones casi veinte días. En verdad, apenas se comprende.

Se diría por tanto que la selección española de fútbol es un fiel reflejo de la cansina y rutinaria trastienda de un país que cada vez tiene menos apetencias. Dicen muchos que casi se está mejor con un Gobierno provisional que con un Gobierno, pero hay sensaciones que no engañan y señalan a Vicente del Bosque como un ejemplo nítido de este escenario de país adormilado y quieto.

Lo peor, a la vista de estos dos encuentros del combinado nacional, no es ya que el equipo no haya ganado o que esté carente de compromiso y de nervio. Es que no sabe a lo que juega y no hay nadie capaz de tomar esa decisión. Del Bosque ha empezado a colocar hombres como si metiera sus nombres en un sombrero y los fuera sacando y alineando según son extraídos. Será por ello por lo que el equipo juega a lo que salga porque desde que se marchó Xavi no hay patrón. Y si como la sabiduría popular nos enseña, donde hay patrón no manda marinero, el equipo nacional está lleno de marineros bajitos y desorientados, y el patrón aún juega en cadetes.

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