Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Cuaresma
Si no has oído hablar del eYuan, la primera impresión que te ha podido generar es que se trata de una criptomoneda china parecida al bitcoin. La filosofía de la creación del bitcoin por parte de Sotoshi Nakamoto partía de la generación de una moneda anónima, para que nadie pudiera controlar las operaciones que se realizaran con ella y dotar de libertad a la economía y a sus usuarios. En cambio, el eYuan, es una moneda controlada por el Banco Central de la República Popular China, lo que los expertos denominan una CBCD (Central Bank Digital Currency). Han sido numerosos los países que se han aventurado a crear monedas digitales desde sus bancos centrales, incluso el BCE está tanteando la generación de un euro digital aunque, por el momento, continuará garantizando a la población el uso del dinero tradicional, incluso si el uso del efectivo disminuyera, como ya está ocurriendo.
Parece una evolución lógica. Mi experiencia personal, es que cada vez opero menos con cash en mi cartera y cada vez utilizo más los pagos digitales en mi móvil, sin necesidad de plásticos, y creo que lo mismo le ocurre a la mayoría de ciudadanos. Hemos evolucionado desde los pagos en efectivo a los pagos con tarjetas, bien de crédito o débito, y finalmente nos encontramos inmersos en los pagos digitales y la dispersión de nuestros ahorros o inversiones en assets hace nada impensables y, en ocasiones, sin un organismo regulador que los sostenga o regule. Un cambio inevitable en un mundo en el que poco a poco vamos desposeyéndonos de lo físico. Las dos compañías digitales chinas, Alibaba y Tencent, crearon sus respectivos sistemas de pago virtuales, Alipay y WeChat Pay, y en la actualidad cuentan con más de mil millones de usuarios entre los dos. La evolución de la sociedad china hacia el pago digital es tal que no hay casi tiendas o puestos callejeros que no acepten este tipo de pagos. Con un teléfono inteligente y generando un código QR el ciudadano lo escanea y paga al comerciante desde su billetero virtual. Estas mimbres sociales están favoreciendo a que el Yuan Digital esté a un paso de hacerse realidad. El gigante oriental ya ha autorizado a generadores de crédito y comerciantes a acometer pruebas de su moneda digital oficial y ha repartido entre los ciudadanos paquetes de esta nueva moneda virtual, quedando así controlado por las autoridades su monedero virtual. En un país como China, en el que el control es extremo, la instauración del eYuan supondrá el control total de las transacciones y el ahorro de los ciudadanos de forma instantánea. Florecen así las dos caras de la moneda. Por una parte el Gobierno considera que con su eYuan podrá controlar y evitar la corrupción, el blanqueo de capitales, el tráfico de drogas o la financiación del terrorismo, algo que es cierto con este sistema, pero en la otra cara de la moneda está el absoluto control de sus ciudadanos. De hecho, varias voces críticas con este control gubernamental profetizan, no solo con el control de qué compra, cuándo y dónde cada ciudadano, sino también con posibles manipulaciones interesadas de sus bolsillos.
El Gobierno tendría así las herramientas para poder incentivar o frenar a los ciudadanos el desembolso de su dinero, por ejemplo, marcando una fecha de vencimiento para acelerar el gasto o disminuir su valor al libre albedrío, posibilidades que con una moneda física referenciada a mercados internacionales son difíciles o casi imposibles. Además del control y efectos en la economía local que desea el Gobierno chino, existe otra amenaza al status quo económico internacional actual. La hegemonía del dólar en los mercados internacionales puede tener sus días contados. La desaparición del dólar como moneda de reserva mundial ha estado presente en las especulaciones y predicciones durante años. La fortaleza del mercado chino con un crecimiento en el último trimestre del 18,3% y sin tener en cuenta aún la gran recuperación poscovid la que disfrutará en los próximos meses, demuestra su competitividad frente a los estadounidenses.
China está firmando actualmente sus futuros contratos de importación en yuanes y no en dólares como venía haciendo. Yuanes que gozan de una convertibilidad en oro u otro tipo de activo y del respaldo de los títulos de deuda estadounidenses que posee. El incremento del yuan en el uso comercial internacional puede reducir la necesidad del dólar, lo cual unido a una futura superación en PIB de EEUU, aunque aún lejos de ello, provocará previsiblemente un movimiento de las reglas del juego de las altas esferas del mundo financiero. Si a este fortalecimiento del Yuan unimos las capacidades de vigilancia del eYuan, China podría controlar financieramente a aquellos países que financiaran su deuda con el país asiático.
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