Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
CRÓNICA PERSONAL
Se han reunido en el Congreso de los Diputados. Reunión secreta pero prácticamente pública, no hay ningún lugar más transparente que el Congreso cuando los encuentros se producen en las dependencias del Gobierno o en las del principal partido de la oposición, con puertas a la vista de todo el mundo.
Aunque hay otra posibilidad: que Feijóo logre la mayoría suficiente para gobernar en solitario; o con el apoyo de Vox, pero sin los escaños que le auguran las encuestas, y Abascal se vea obligado a respaldar al PP para impedir la continuidad de la izquierda, pero sin coalición de Gobierno.
Lo que significa que Feijóo y Abascal querían que se conociera esa reunión. ¿Por qué, para qué? No es difícil adivinarlo: lanzar el mensaje a sus respectivos partidos, y también al Gobierno, de que su relación es suficientemente fluida o interesada, a pesar de las profundas discrepancias, como para llegar a acuerdos de gobierno si entre PP y Vox logran la mayoría suficiente para desalojar de La Moncloa a Pedro Sánchez.
Es una operación políticamente peligrosa, sobre todo para Feijóo. Los sondeos recogen, unánimemente, que Vox incrementa sus votos y número de escaños a pesar de la animadversión que provoca en un porcentaje importante de españoles de centro que ven en ellos la representación de la peor ultraderecha, la más cavernícola. Nada que ver con algunos de los partidos de la ultraderecha europea que han moderado sus propuestas y, también importante, sus formas. Incluso a un porcentaje de votantes de la derecha tradicional, pensar en Vox les produce escalofríos, y si no fuera porque es superior el rechazo a Pedro Sánchez que el que pueden sentir hacia Abascal y hacia algunos de los personajes muy detestables que le acompañan en su aventura de Vox, jamás apoyarían a un Feijóo que no marca distancias. Solo se justifica si es la única posibilidad de que Sánchez pierda su sillón presidencial.
Aunque hay otra posibilidad: que Feijóo logre la mayoría suficiente para gobernar en solitario; o con el apoyo de Vox, pero sin los escaños que le auguran las encuestas, y Abascal se vea obligado a respaldar al PP para impedir la continuidad de la izquierda, pero sin coalición de Gobierno.
En el encuentro del Congreso, el primero desde hace más de un año, el que asume más riesgo es Núñez Feijóo. Da argumentos a Sánchez para insistir en la campaña que tan buenos resultados le dio en julio del 2023 y que le sigue dando: identificar al PP con Vox, reiterar el mensaje de “Sin Sánchez, gobierna la ultraderecha”. Aunque en buena ley, peor es gobernar con el apoyo de la ultraizquierda, del ultranacionalismo y de un partido nacido a la sombre del terrorismo. Pero España es así, qué se le va a hacer.
Feijóo, suponemos, ha medido muy bien las consecuencias de su encuentro con Abascal. Si no juega bien sus cartas, si no es capaz de explicar bien decisiones que provocan polémica, tendremos Sánchez para rato.
La cabeza dice que es inteligente que el aspirante a gobernar desde el centro derecha, se acerque a Vox para garantizarse la mayoría suficiente que le abra las puertas de La Moncloa. Pero… hay muchos “pero” en ese acercamiento.
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