Jorge Vázquez
SENDA 0011
Lo que no se cuenta en el escenario
Debemos felicitar a Brasil por su congreso mundial para medir la riqueza de las naciones por la felicidad de la gente, en lugar de por cuánto valen en dinero las economías, que es lo que mira la mayoría del mundo, el llamado PIB (Producto Interior Bruto). La felicidad Interna Bruta (FIB) es una novedad, por ser el concepto que propone medir la riqueza por el bienestar real de sus ciudadanos, por la alegría de vivir, por las sonrisas, la paz interior que manifiestan, y no por el dinero, como hace el todopoderoso PIB. Eso es lo que proponen expertos de todo el mundo, que participaron en el V Encuentro Mundial sobre Felicidad Interna Bruta. Se reunieron en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú psicólogos, antropólogos y sociólogos, además de economistas, que buscan dar un impulso al concepto del FIB, aparentemente tan obvio como revolucionario, lo que debería ser normal, ya que a la felicidad es a lo que todos decimos que tendemos. Así tratan de poner en evidencia las carencias del PIB, pues de poco nos sirve, o mejor, de nada, puesto que mide las guerras, los desastres y los accidentes. Se necesita una alternativa que incluya el bienestar de las personas y el desarrollo sostenible.
La psicóloga Suzan Andrews, estadounidense afincada en Brasil, se ha convertido en algo así como la embajadora del FIB, fue la que lo ha proclamado. Además de que el uso del PIB para medir la riqueza de los países, es algo que ha sido cuestionado por diferentes países, precisamente, e incluso por el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quien llegó a tacharlo de la religión del número, que sirve para no hablar nunca de las desigualdades. Incluso el mismo Sarkozy encargó un estudio de cómo complementar el indicador a una comisión de la cual formaron parte el indio Amartya Sen y el estadounidense Joseph Steglitz, ambos distinguidos con el premio Nobel de Economía.
Me pregunto: ¿qué nivel ocupará España en esta Felicidad Interna Bruta? La real, claro está. En vista de tanto paro, tantas empresas fallidas, tantas maltratadas, padres agredidos y otras hierbas... me temo que en la cola. Aunque los españoles seamos alegres por nacimiento, con tantos avatares es difícil aguantar en esa guisa. Aun con nuestra idiosincrasia, cada vez nos hace menos crasia todo lo que se vive en España. Brasil desea contagiar a todo el mundo la alegría de vivir, a pesar de sus favelas saben sonreír continuamente sus niños, y supieron imponer su carnaval al mundo como el número uno.
En Ourense tuvimos ocasión de vivir, en el Foro La Región, unos momentos inolvidables, por la alegría que nos insuflaron. Leila Navarro, precisamente brasileira, y José María Gassalla, español, con el nada cambia si tú no cambias y si no es para realizar no quiero ni soñar, ponga en marcha su energía a través de sus retos, esta frases son de Leila y las de José María son: El preguntar es abrir una ventana a la respuesta, el aprendizaje es buscar, descubrir, sorprenderse, la confianza trae el futuro al presente. Frases mágicas presentadas con gran humor, con sus dos experiencias, sus dos formaciones, pero una única gran misión que nos llenó de alegría. Bailamos, cantamos, nos han hecho felices dos horas, lo cual es de agradecer y compensa otras zancadillas que te pueden caer, de gente que te deseen hacer pagar sus miserias. Queda su libro: Confianza. La clave para el éxito personal y empresarial como testimonio, de lo contrario creeríamos que lo habíamos soñado. Un hip, hip, ¡hurra!, por el Foro La Región, que está que se sale.
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