LOS HIJOS DE LILITH

Publicado: 26 may 2012 - 09:40 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:01

Existen, están al acecho, aparecen en los periódicos, andan por la calle, se sientan en despachos, tienen pareja, a veces hijos, comen, beben, no tienen empatía con el prójimo, odian, envidian y, sobre todo, gozan con el dolor ajeno. Su rostro puede ser el de Anders Behring Breivik, o el de G.W. Bush, o tal vez el de Pol Pot; seguro que lo fueron Adolf Hitler, Stalin o Franco, y hoy se esconden detrás de los que manipulan los mercados y dirigen la política económica causando hambre, dolor, enfermedad y desesperación; son los hijos de Lilith y de Asmodeo. Crecen y se multiplican a miles, crean estructuras, utilizan el miedo, la mentira y se asocian en sectas alienantes; utilizan los secretos, la tortura, la violencia y se potencian con el poder y el dinero.

Para aquellos que desconocen quién fue Lilith, me permito rememorar la mitología judía: tiene sus orígenes en las leyendas mesopotámicas; se la considera la primera mujer de Adán, anterior por lo tanto a Eva. Según la tradición, abandonó voluntariamente el Edén después de una fuerte discusión con Adán, al que recriminó su afán de dominio, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilith se sentía ofendida por la postura acostada que le exigía: '¿Por qué he de acostarme debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual'. Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilith, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó. Su amante, Asmodeo, es un demonio, y su origen está en la religión mazdeista (zoroastrismo de los persas) y aparece en el Libro de Tobit; algunas leyendas llegan a atribuirle la paternidad de Merlín.

Desde que hay este fluir informativo no es de extrañar leer noticias espeluznantes, como la publicada hace unos días en este diario: 'Un ciudadano taiwanés fue detenido en Tailandia con seis cuerpos de bebés asados y pintados (Kuman Thong) que pretendía vender por Internet para ser empleados en rituales de brujería'. ¿Puede llegar a una mayor degeneración el ser humano?, la maldad a la que se puede llegar es ilimitada, la fiereza con que actúan los lilim (hijos de Lilith) solo es comparable con la antropofagia de determinados insectos. Las sociedades sometidas a los lilim han sufrido a lo largo de la historia atrocidades sin límites; los lilím se han metamorfoseado y adquirido la presencia de líderes populistas, dictadores, fanáticos religiosos o anónimos banqueros; no dudan en pervertir los corazones, comprar las voluntades y dominar los espíritus para lograr sus oscuros deseos. Son insaciables en su afán de poder y riqueza, y tienen un único deseo: esparcir el odio generando miedo y desolación.

He utilizado algo de mitología para tratar de entender desde el punto de vista esotérico lo que las más antiguas sociedades contaban para explicar el mal. Un ente incorpóreo que siempre ha existido y que anida en los corazones del ser humano cuando este pierde su 'ahora', porque rechaza su propia identidad. Goethe lo describe en su 'Fausto' (recogiendo la historia real de Johaan Faust); también lo hace magistralmente Oscar Wilde en su 'Retrato de Dorian Gray'; pero es la realidad la que con más crudeza descubre a los lilim: Francisco Franco, en nuestro país, es uno de los que más daño ha causado; el ya citado Adolf Hitler le puso rostro a la reencarnación del mismo Asmodeo, y miles de lilim salen en los periódicos todos los días cometiendo atrocidades. Pero no olvidemos que los más peligrosos para la humanidad visten de frac, tienen yates con grifería de oro y adoran al becerro del deseado metal, ofreciéndole el sufrimiento de millones de seres en un sacrificio ilimitado e insaciable. ¿Se puede explicar de otra manera el hambre del mundo, la miseria, la violencia y las desigualdades? ¿Cuántos lilim están detrás de la actual crisis? ¡Tenga cuidado, puede haber un lilim cerca de usted!

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