Itxu Díaz
EL ÁLAMO
Producciones La Moncloa
En Irán son ya miles los muertos y decenas de miles los manifestantes detenidos, pero aquí la represión criminal desatada por la dictadura de los ayatolás no parece que haya conmovido a las otrora madrugadoras portavoces de los partidos de izquierdas -Podemos, Sumar- siempre en estado de alerta para denunciar violencias en otros lugares y ámbitos.
Para asombro de ingenuos, en determinados medios la masacre tampoco encuentra la misma condena que otras atrocidades recientes. Hablo de ingenuidad para no ir más allá, recordando las cínicas explicaciones que en su día ofreció uno de los líderes de Podemos cuando le reprocharon que participara del patrocinio iraní en alguno de sus programas de televisión y zanjó la cuestión proclamando que él “cabalgaba sobre sus contradicciones”, la vieja hipocresía que un siglo después todavía sigue cobijando el tren de la Estación de Finlandia.
Que la heroica lucha de las mujeres arriesgando sus vidas por denunciar la represión de un régimen brutal como el de los clérigos chiitas no encuentre apoyo entre las organizaciones que se proclaman feministas y de izquierdas es un síntoma de su impostura política
Las mujeres iraníes se juegan la vida saliendo a las calles a protestar contra un régimen teocrático que las relega a ser ciudadanas de segunda en un Estado tiránico que ahorca a los homosexuales y aquí los “abajo firmantes” habituales parece que siguen de vacaciones. Como, por cierto, ya habían acreditado en relación con la dictadura chavista en Venezuela, otra tiranía nunca denunciada por los dirigentes de Sumar o Podemos, para quienes la defensa de los Derechos Humanos parece que es a la carta y depende del color político de quien gestiona la represión. Se ha visto con nitidez esa doble vara de medir al tratar de entender por qué denunciaban que la intervención de Donald Trump en Venezuela era contraria al derecho internacional, frente al silencio con el que venían justificando el fraude electoral perpetrado por el Gobierno chavista que presidía Nicolás Maduro, un dictador responsable de amparar ejecuciones extrajudiciales, encarcelamientos y torturas.
Por volver a cuanto está sucediendo en Irán. Que la heroica lucha de las mujeres arriesgando sus vidas por denunciar la represión de un régimen brutal como el de los clérigos chiitas no encuentre apoyo entre las organizaciones que se proclaman feministas y de izquierdas es un síntoma de su impostura política. Una de tantas. Y luego se preguntan porque las derechas avanzan en buena parte de los países de la Unión Europea.
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