Urbanismo salvaje

Publicado: 21 ene 2010 - 01:00 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Uno de cada seis concellos gallegos carece de normas urbanísticas, según los arquitectos. La afirmación es grave por cuanto existe común aceptación de que el planeamiento regulado es la primera asignatura que la Administración Local debe cumplir al prestación de servicios a los ciudadanos.

De acuerdo con esa información, el urbanismo sigue siendo en muchísimos lugares cosa de andar por casa, que abre la puerta aque el alcalde o el concejal delegado adopten decisiones arbitrarias, cuando no contrarias al interés general. Apunta el Colegio de Arquitectos que hay profesionales que aplican las directrices procedentes de legislación de 1977, más de treinta años atrás, cuando todo todo era distinto y este país caminaba por la Transición a la democracia y pasaba del blanco y negro al color en la televisión.

Aún teniendo planes de urbanismo hay políticos proclives a recalificaciones -con frecuencia con previo acuerdo con promotores- y desaguisados que luego no tienen arreglo. Qué no pasará dónde no existe normativa básica al respecto. Todavía existen puntos en los que aparece en pie una edificación sin que se sepa bien cómo ni porqué. Luego, cuando se desciende al detalle, resulta que el impulsor pidió permiso, de palabra, para un galpón.

Hace muy pocos días, en este mismo periódico, aparecía una curiosa fotografía que ilustraba el desbordamiento del cauce del río Faramontaos. En medio dela gua aparecía una vivienda, aunque perfectamente parapetada para salvar el ímpetu de la corriente. La imagen resulta inaudita, pero es tan cierta como la vida misma. Incluso hay alcaldes que toman decisiones a la brava y luego emplean cantidad de tiempo y esfuerzos a tratar de legalizar el disparate.

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