La mirada sabia del barman

EL ÁNGULO INVERSO

Publicado: 21 dic 2025 - 06:40
La mirada sabia del barman
La mirada sabia del barman | Alba Fernández

Carajo, tiene razón Juan Luis. Ayer lo comprobé. Escribe que en la película Casablanca nadie dice la frase “Tócala otra vez, Sam”, para pedir la canción ‘As time goes by’. Bogart sí dice otra frase: “Here´s looking at you, kid!” (“Esta va por ti, pequeña”)

Te cuento, hermano lector. Allá nos fuimos a Coruña Alba, mi compañera de página y yo. Inevitablemente, teníamos que estar allí, con nuestro amigo. Incluso Alba publicó algunos dibujos precisos e imaginativos en el libro. Creativa y original siempre, me fascina.

“El celuloide etílico. Cócteles en pantalla grande” de Juan Luis Recio. Cielo santo, no solo habla de las combinaciones exactas para hacer un buen Dry Martini. El escritor se empuja por el mundo del cine. Deben estar en él todas las películas en que un barman sirve algún licor milagroso.

La presentación fue muy original. Sucedió en la coctelería Cocktails & Dreams. No hubo mesa de presentación, los que hablamos nos sentamos en un taburete: yo con una caipiroska. Me acordé del verso de Machado: “Antes que poeta hubiera querido ser un buen banderillero”. Así que dije: “Juan Luis, antes que poeta hubiera querido ser un barman allá en Manhattan, cerca del Studio 54”.

Cierto es que Hemingway escribió en alguna parte que recorría muchos locales a la espera de dar con un barman ante el que beber en silencio, ante su mirada sabia. Yo he dado con el mío, Jose, el líder del Café Latino, que en sus vivencias en locales de la Quinta Avenida de Nueva York aprendió el difícil arte de hacer un cóctel perfecto. Un espectáculo verle mover la coctelera.

Es inevitable recordar al mítico barman español en el que Juan Luis se detiene: Perico Chicote. En la larga posguerra dio cobijo a todas las celebridades que pasaron por este jodido país.

Pero toca hablar de Juan Luis. Alguien escribió: “Juan Luis es una fiesta, una vida bebida a grandes sorbos”. En la presentación comenté su luminosa etapa de editor de la ya mítica Banda de Moebius. Allí publicamos autores un poco malditos. Por ejemplo, mi libro “Extraños en el escaparate” salió con dos páginas censuradas porque hablaban de la crueldad del servicio militar. Juan Luis no se arredró y lo sacó adelante, con dos páginas en negro.

Él ha hecho de todo: letrista, barman, especialista en cócteles para la revista XL y más cosas. Y cielo santo, estuvo cuatro años como ayudante personal de Fraga, de donde salió naturalmente malparado.

Que no se me vaya la olla. Su libro “El celuloide etílico. Cócteles en pantalla grande” pienso que debía ser obligatorio para todos los que trabajan detrás de la barra. Cualquier lector pasará enseñanzas y momentos divertidos.

Es inevitable recordar al mítico barman español en el que Juan Luis se detiene: Perico Chicote. En la larga posguerra dio cobijo a todas las celebridades que pasaron por este jodido país. Su museo de bebidas es de los más completos del mundo. Lo inmortalizó Lara en “Madrid”: “Cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés y alfombrarte con claveles la Gran Vía… Y en Chicote, un agasajo postinero”. Personaje de leyenda. Como soldado, fue de los primeros en llegar a Annual, en el llamado Gran Desastre. En su local abrevó Ava Gardner en noches de ginebra al límite.

Le dije a Juan Luis: “Te olvidaste de un cóctel muy ourensano: el Tumbadiós. Era todo un ritual salvaje. Sobre todo, en las noches de aquella Compostela rebelde de los 70”.

(Hermano lector, he ahí un buen regalo navideño: “El celuloide etílico. Cócteles en pantalla grande”. Editorial Transforma.

El libro, como cantó el fallecido Robe, líder de Extremoduro, te dice: “Ama y ensancha el alma”).

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