Sergio Otamendi
CRÓNICA INTERNACIONAL
La elección de nuevo Líder Supremo tensiona más la guerra de Irán
PERDÓN POR LA MOLESTIA
La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. Te ganarás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás". Hay algo de maldito en medio de la generosidad de la tierra ya desde las justificaciones bíblicas. Siempre encorvado, con las manos encallecidas, cultivando con pesadas azadas y transportando a hombros las cosechas el hombre ha procurado alimento. Siempre a merced de las plagas y las inclemencias meteorológicas. Hoy el sufrimiento físico se ha mitigado, pero no todo lo demás. En este primer mundo creemos que nada es finito. Los lineales de los supermercados tienen cientos de alimentos que lucen como colonias de Chanel. Todo entra por los ojos, parece que ha sido cultivado en la trastienda del local. La bolsa de patatas ya no tiene rastro de la tierra de la que salieron para no manchar al cliente. La manzana no tiene una sola impureza en su piel, como si le aplicasen botox. Los clientes solo miran el precio, el único salvoconducto para la compra en tiempos de inflación. Una caja de fresas a tres euros y nadie se preguntó por el coste del celofán que las protegía, de la madera del envoltorio. Nadie calculó la ganancia del vendedor, el transporte desde el origen, la plusvalía de los intermediarios y el precio de cultivarlas. Cálculos parecidos valen para el ganado. Corajudos agricultores y ganaderos se han plantado en Ourense estos días con sus tractores. Estoy seguro que algún urbanita de nuevo cuño vio de cerca por primera vez las máquinas con el barro pegado a la carrocería. Fruto de la desesperación los manifestantes regalaron alimentos porque sale más a cuenta donarlos que venderlos. Protestan por los acuerdos comerciales que se toman en los despachos mirando al campo por el GPS, legislando por la ventanilla del avión que lleva a Bruselas a los políticos o a cualquier otro lugar de confortable moqueta. El consumidor dice que les apoya, pero con la boca chica porque tiene que ir al súper con lo que se cobra mensualmente, siempre poco. En Mercadona el plátano de Canarias está a 2,10 euros el kilo. La banana de Costa Rica a 1,55. Imaginen la estantería que se vaciaba.
El sector primario necesita algo más que palmadas en la espalda y enviar de mesa en mesa y de administración en administración el embolado de unos agricultores y ganaderos que están hasta las criadillas
Ya lo describió Mariano José de Larra en 1833: "Vuelva usted mañana, el oficial de la mesa no ha venido hoy". La burocracia se retroalimenta y se justifica incluso casi dos siglos después del aquel artículo. Los agricultores y ganaderos pudieron al fin entrevistarse con los representantes del Gobierno, reducidos a saneados funcionarios teniendo en cuenta que su poder se equipara al de un ministro de Marina en Andorra. El sector primario necesita algo más que palmadas en la espalda y enviar de mesa en mesa y de administración en administración el embolado de unos agricultores y ganaderos que están hasta las criadillas. El gremio pierde efectivos a diario y aquí queda la falsa creencia de que se revitaliza con una pareja que regresa a la aldea a criar unas gallinas después de vivir en la city londinense trasegando productos financieros. El rural tiene heridas profundas que no se restañan solo con la creación de bucólicas aldeas modelo o la puesta en marcha de oníricas propuestas como el coliving rural. Varias entidades públicas y privadas se afanan por identificar y tutelar interesantes propuestas de emprendimiento para que germinen en el rural de toda la vida. Su empeño no es fácil aunque los resultados son siempre plausibles. Está bien encauzar los anhelos por regresar a la tierra, entendido el concepto también como preservación y potenciación del patrimonio cultural y social. Luego ya vendrá la burocracia a arruinarle la ilusión y aconsejarle que vuelva a intentarlo mañana.
Estos días hemos conocido que el caso ha quedado definitivamente archivado, pero no sus efectos. La ciudad y su institución principal ya no es la misma, tomada por la zafiedad y la incuria
François Picaud era un zapatero de París traicionado por sus amigos y encarcelado por delitos no cometidos. Fuera de prisión decidió vengarse urdiendo severas tramas. Parte de la historia inspiró a Alejandro Dumas para escribir El Conde de Montecristo. "Le he infiltrado en el corazón un sentimiento que no tenía: la venganza", se lee en la novela. El excalcalde socialista Francisco Rodríguez, el exconcejal del BNG Fernando Varela y el exjefe de la Policía Local, Álvaro Ulloa han quedado definitivamente exonerados de culpa en la tristemente célebre Operación Pokémon, a la postre un conjunto de infundadas sospechas sobre las responsabilidades de los tres. Sobre la jueza Pilar de Lara, instructora de la causa, pesará la insensatez de tenerles en ascuas durante más de trece años, ocasionándole graves mellas en su salud, en su dignidad personal y en su credibilidad pública. Estos días hemos conocido que el caso ha quedado definitivamente archivado, pero no sus efectos. La ciudad y su institución principal ya no es la misma, tomada por la zafiedad y la incuria. Solo siguen intactas las vendettas políticas porque, sin ir más lejos, al exalcalde Francisco Rodríguez las facturas políticas que su propio partido le pasó fueron de una crueldad casi homologable a los desatinos judiciales. Es muy tarde ya para reparaciones en el honor y para el ejercicio público tanto para él como para los otros que han sentido los grilletes sociales durante este tiempo. Tarde incluso para enfundarse el traje de la venganza de Edmundo Dantés, el Conde de Montecristo. Como mucho, consolarse con una de sus citas: "Para cualquier mal no hay más que dos remedios, el tiempo y el silencio".
Mira tú en qué se han quedado los dispensadores de los cupones de la ORA, cuyo futuro se asemeja al de un estafermo más en la trama urbana. Mira tú que el sistema de regulación de aparcamiento fue pensado allá por los años 80 como elemento disuasorio del estacionamiento y acabó convirtiéndose únicamente en una forma más de recaudación municipal. Mira tú como el solemne vigía con el porte de un guerrero de terracota, la estampa de un Moái de Rapa Nui o la turgencia de un menhir acaba por ser un auténtico cacharro que posiblemente apile el Concello al lado de aquellos kioscos tirados en Montealegre. Mira tú como detrás de esta situación está una arbitraria decisión (una más) que se toma en las dependencias municipales, al carecer de alternativa de estacionamiento y mostrar insensibilidad con los trabajadores despedidos. Mira tú que la mejor explicación de la medida es el simple juego de palabras de que a la ORA le ha llegado su hora, y punto. Mira tú.
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