Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Feijóo, si fuera presidente
LA PUNTILLA
Por supuesto que si se encuentran en cualquier lugar un ciudadano que es bilingüe porque pertenece a una comunidad que posee una lengua cooficial y otro monolingüe en castellano hablarán en español. Lo mismo que cuando se reúnen un lehendakari y un presidente de la Generalitat, que por supuesto no usan pinganillo de traducción simultánea. Hacer uso de esos ejemplos cuando se trata de ridiculizar el uso de ese artefacto en una reunión oficial de presidentes autonómicos o en el Senado, donde viene utilizándose hace años -como único síntoma de que sería bueno que se transformara en una cámara territorial- no es muy adecuada. Porque lo que se quiere poner de manifiesto con el uso de la traducción simultánea es que las lenguas cooficiales merecen un reconocimiento por parte de todos y que quienes la poseen tienen derecho a usarla lo mismo que tienen el deber de conocer el castellano. El del uso de las lenguas es otro de los asuntos irresueltos en la vida política nacional por la falta de respeto de unos y otros al uso de todas las lenguas nacionales, un asunto que acaba judicializado, internacionalizado, pero no interiorizado.
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