Sin Presupuestos, pero con presupuesto

CUENTA DE RESULTADOS

España encadena tres ejercicios sin nuevas cuentas y, aun así, lidera el crecimiento europeo. La prórroga presupuestaria, un ciclo económico favorable y los fondos europeos han permitido este milagro.

Publicado: 30 nov 2025 - 03:10
Raffaele Fitto, Comisario Europeo de Cohesión y Reformas.
Raffaele Fitto, Comisario Europeo de Cohesión y Reformas.

España vive una situación tan insólita como aparentemente funcional: tres años consecutivos sin aprobar unos Presupuestos Generales del Estado y, sin embargo, con la economía más dinámica de la eurozona. No es habitual que un país prospere sin el proceso político que ordena sus cuentas públicas. Y, sin embargo, aquí está el caso español, convertido en objeto de estudio en la prensa económica internacional.

El diario francés Les Echos lo resumía con un titular provocador: España avanza “en piloto automático”. Lo sorprendente es que los datos parecen darle la razón. Mientras Francia y Alemania lidian con estancamientos, la economía española cerrará el año con un crecimiento del 2,9 %, impulsado por el turismo, las exportaciones y el consumo. Y lo hará reduciendo el déficit hasta el 2,5 %, por debajo del previsto para Alemania. Todo esto, técnicamente, sin un nuevo presupuesto. Ahora bien, las prórrogas presupuestarias actúan como un freno político al gasto, pero no sustituyen a una estrategia fiscal de largo plazo.

Las prórrogas presupuestarias actúan como un freno político al gasto, pero no sustituyen a una estrategia fiscal de largo plazo

España no está exactamente sin presupuestos. Está con unos presupuestos prorrogados, plenamente operativos. Como recuerda el economista Javier Díaz-Giménez, profesor del IESE, las cuentas extendidas “cubren todos los grandes capítulos de las finanzas públicas”: pensiones, salarios de funcionarios, educación, sanidad y el resto de los compromisos esenciales del Estado. La legislación permite renovarlas año tras año ante la falta de un acuerdo parlamentario. No hay Presupuestos, pero sí presupuesto.

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez opera todavía con el marco fiscal aprobado en 2023, prorrogado en 2024 y en 2025, y con toda probabilidad también en 2026. No es que no haya contabilidad pública: lo que no hay es margen para redistribuir prioridades políticas mediante nuevas partidas.

Desde el Ministerio de Economía se admite que esta situación obliga a cierta “ingeniería presupuestaria”, pero nada que perturbe, por ahora, el funcionamiento del Estado. La paradoja es que el bloqueo político ha terminado funcionando como un freno al gasto discrecional. La prórroga presupuestaria impide grandes expansiones del gasto y obliga al Ejecutivo a un cierto ascetismo fiscal. Y ese freno, en un contexto de crecimiento y aumento de la recaudación, favorece la reducción del déficit.

“El país funciona mejor sin presupuesto, porque se frena la tentación de un gasto público desmedido”, resume Díaz-Giménez. Su argumento es provocador, pero no completamente descabellado si se observa la estabilidad fiscal alcanzada en un ciclo económico favorable.

España ha crecido, ha creado empleo, ha mantenido los servicios públicos y ha reducido el déficit… sin aprobar nuevas cuentas. No es poca cosa. Pero tanta magia no se sostiene sin un actor decisivo: los fondos europeos de recuperación. España, junto con Italia, es uno de los grandes beneficiarios del plan post-covid, que ha inyectado decenas de miles de millones en digitalización, infraestructuras y transición energética.

Next Generation es una especie de presupuesto paralelo, observa el economista Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de IE University. Estos fondos han puesto “aceite en los engranajes” y han tapado “carencias”: en la práctica han permitido financiar inversiones que, en un escenario de prórroga, el Estado no podría haber abordado con facilidad.

Al alza | El riesgo

El riesgo, como advierten muchos economistas, está en pensar que este piloto automático de los Presupuestos puede mantenerse indefinidamente. Solo funciona en ciclos de crecimiento y con una recaudación al alza. Si la economía se ralentiza, o si caen los ingresos fiscales, un presupuesto prorrogado se convertiría en una losa. Pero de momento es la mezcla perfecta: un presupuesto congelado que contiene el gasto corriente y un maná europeo que sostiene la inversión estratégica.

A la baja | La democracia

El piloto automático sigue funcionando, pero un país no puede seguir así para siempre. Para empezar, no es muy democrático que digamos. Tampoco, constitucional. Si por funcionar entendemos crecer y reducir el déficit, la respuesta es positiva a corto plazo: en la coyuntura actual, España ha logrado cierta disciplina fiscal involuntaria. Pero si por funcionar entendemos gobernar con visión de largo plazo, gestionar fases de ciclo adversas o acometer reformas, la respuesta es negativa.

@J_L_Gomez

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