La unidad de España

Publicado: 14 jun 2024 - 00:15 Actualizado: 14 jun 2024 - 10:48

El poder sin límite no es poder, sino dictadura. Regula ese límite el acuerdo legal que los pueblos se dan al que llamamos Constitución. Ocurre que esa Ley es para todos y no es suficiente con respetar la letra, sino que hay algo mucho más importante, su fundamento: (Título Preliminar. Art. 2). Es decir: sin unidad no hay Constitución, no hay España ni Nación española.

Las interpretaciones son peligrosas máxime cuando se hacen sobre el fundamento. Si discutes si el cocido lleva cerdo o no pues acabas haciéndolo con gallina y será, pero no cocido. Decía Pemán que los langostinos eran una cosa que iba para jamón y se quedó en eso: langostino. Es como si España se queda a mitad de camino, que iba para nación y....

Ser juez y parte forma parte del truco. Constitución alabada y muy manipulada en su interpretación

Para interpretaciones inventamos un mal llamado Tribunal Constitucional al que todos quieren subir a su barco y que enarbole su insignia partidista y así en vez de Constitución nos quedamos con su interpretación. Nos la jugó la palabra: nacionalidades. Convendría decirle a sus magistrados: no me quieras tanto y quiéreme mejor.

Luego llega la amnistía para el que delinque contra el fundamento de la Constitución. Ser juez y parte forma parte del truco. Constitución alabada y muy manipulada en su interpretación. Razón por la que el asalto al Constitucional forma parte de la actividad más frenética de los partidos para asegurarse el poder omnímodo por encima de la Constitución.

Hay una historia común más antigua que La Constitución. Es la que nos ha llevado a construir esta bella y gran Nación llamada España. En su seno están nuestros tiempos, los orígenes, cada paso y sentimiento. No podemos despreciarla, inventarla o abandonarla. Significaría desaparecer del tiempo y el espacio. Es de todos y gracias a todos. Por eso es la ley que conforma nuestra convivencia y solidaridad: la indisoluble unidad de la nación española. Patria común e indivisible de todos los españoles. Es así y así debe seguir. Cueste lo que cueste, pese a quien pese.

Está en grave riesgo la unidad de España. Crisis oculta bajo los pliegues de una rugosa y oscura forma de hacer política de mínimos y mantener el poder a toda costa y a costa de la debilidad de los españoles que, incomprensiblemente, aguantan todo, incluso lo jamás visto: que les hablen alto y con mentira. Que se les mienta. Que destruyan su unidad.

Ante esta situación ¿qué hacer? ¿Confiar en las instituciones? Nadie se fía. La culpa es de ellos. Nadie nos convoca, nadie nos reclama, nadie nos conforta. Corta se queda la palabra cuando los hechos nos adelantan. Se va cumpliendo lo que ayer decíamos, pero peor es que se va a cumplir lo que decimos hoy. Cada vez el futuro está más cerca. Y no hay movimiento que nos tranquilice. España se rompe.

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