El teletrabajo se consolida

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El anuncio a finales de 2024 por parte de Amazon, una de las mayores empleadoras de Estados Unidos, de que a partir de enero de 2025 se acabaría el teletrabajo para los casi 300.000 empleados corporativos y deberían volver a la oficina cinco días a la semana, no dejó de ser un bombazo y más tratándose de una de las mayores empresas tecnológicas del planeta, con un total de 1,5 millones de empleados en todo el mundo (25.000 en España). Una noticia así ha hecho que como mínimo se ponga en duda la reputación de este hijo de la pandemia, llamado teletrabajo. Jeff Bezos (fundador y presidente de Amazon) transmite ahora en 2025 a sus empleados que son mucho más eficientes si están todos juntos en la oficina y que en sus casas son menos creativos. Sólo se acepta el trabajo a distancia como una excepción en caso de emergencia médica o familiar. Pero, qué puñeteras son las hemerotecas. Paradójicamente, esto es exactamente lo opuesto a lo que defendía la tecnológica a finales de 2020, cuando alababa las virtudes y el incremento de productividad que suponía el trabajo en remoto. Ante dos opiniones absolutamente antagónicas y con el mismo origen, quizás la correcta no sea ninguna.

Pero Amazon no es la única, otras grandes corporaciones también se han ido subiendo al carro en los últimos tiempos. Google, Apple, Facebook, Barclays, Citigroup, JP Morgan, etc. etc. entre otras, han retornado de nuevo a sus empleados a las oficinas. Me invade una duda, será efecto contagio o como dicen las malas lenguas, se puede tratar de una imposición de regreso a las oficinas para reducir plantilla sin recurrir a despidos directos (de manera “voluntaria”). A esto se le llama “despido silencioso”, muy utilizado, especialmente por grandes empleadoras, en todas las partes del mundo.

Pero, ¿cuál es la situación actual del teletrabajo en Europa, en España y en Galicia?

Pues a pesar de las noticias adversas que llegan de grandes empresas tecnológicas mundiales, se ha consolidado especialmente en este último año. Veamos los datos.

En España durante la pandemia, hasta 3,55 millones de personas llegaron a trabajar de manera remota y aunque este pico se redujo considerablemente al pasar la pandemia ha vuelto a repuntar.

De acuerdo con los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del INE (Instituto Nacional de Estadística), en nuestro país con datos del cuarto trimestre de 2024, son 3,2 millones de personas las que teletrabajan, lo que supone un 14,4% de la población ocupada. De todos ellos, aproximadamente la mitad lo hacen al menos tres días a la semana, la otra mitad dicen trabajar desde casa ocasionalmente.

Parece que en España este es un patrón que ha llegado para quedarse, pero más que como teletrabajo, como un modelo híbrido, donde los empleados acuden a la oficina entre 3 y 4 días a la semana.

Según el último estudio de Adecco Group Institute, el porcentaje de ocupados que trabajaba el pasado año algún día de la semana desde su hogar, por comunidades autónomas estaría encabezado por Madrid con el 25,5%, Cataluña con el 15,8% y Valencia con el 14,3%. Galicia ocupaba el quinto lugar de este ranking autonómico con un 11,9%, que representa a casi 150.000 personas teletrabajando en territorio gallego. Resumiendo, un total de trece comunidades autónomas mostraron un incremento interanual de la proporción de teletrabajadores en el cuarto trimestre de 2024.

A nivel europeo, dentro de la UE-27, España ocupa el puesto 13 del ranking. En cabeza están Holanda (56,8%) y Suecia (48%) y a la cola, Bulgaria (4,7%) y Rumanía (4,6%). En medio están Francia (36,4%), Alemania (25,9%) o Portugal (19,6%). Obviamente todos estos datos hay que analizarlos desde la perspectiva y la idiosincrasia de la economía de cada país o comunidad autónoma. En un país como el nuestro dónde el principal motor económico es el sector turístico y los servicios, se antoja difícil poder alcanzar los altos porcentajes de otras naciones de la Unión Europea.

Hagamos para finalizar un breve repaso a algunas de las ventajas que supone esta opción tanto para el empleado, como para el empleador.

Algunas de las ventajas para el trabajador

1. Conciliación de la vida personal y laboral. En estos tiempos que no se cesa de hablar de la reducción de la jornada laboral, creo que hay fórmulas, como esta, que se adaptan mucho mejor a la situación de cada persona y de cada empresa.

2. Flexibilidad de horarios. Quien teletrabaja sabe que tiene que llevar a cabo una tarea en un tiempo determinado, lo cual le da la libertad de organizar sus propios horarios.

3. Reducción de gastos. Al ahorro de los evidentes costes de transporte, también se podrían sumar otros gastos en los que se incurre al estar fuera de casa.

4. Productividad. Al poder gestionar tu propio tiempo, nadie mejor que tú conoce cuáles son tus mejores momentos para producir.

Algunas de las ventajas para la empresa

1. Reducción del absentismo laboral.

2. Retención del talento. Un empleado que está a gusto no quiere moverse.

3. Reducción de gastos. Las empresas se pueden ahorrar locales, pagos de dietas, vehículos de empresa, transporte, energía, limpieza de oficinas, etc. etc.

4. La compañía prioriza el trabajo por objetivos y el trabajador se siente apoyado en su vida personal por la empresa y se lo agradece con una mayor motivación para alcanzarlos.

La desfasada y arcaica costumbre de los “calientasillas” y de los tiempos récord de permanencia en la oficina afortunadamente languidece, dando paso a uno de los pocos efectos positivos de la pandemia. Obviamente el teletrabajo no es válido ni para todos los territorios, ni para todos los sectores, ni para todas las profesiones, pero sin duda es una óptima opción para aquellos trabajos en los que sea susceptible su aplicación. Una magnífica alternativa a nivel de mejora de la calidad de vida de las personas, de mejora de su rendimiento profesional y, por lo tanto, de mejora para sus empresas, digan lo que digan y hagan lo que hagan, Amazon, Google o Facebook.

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