Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
TRAZADO HORIZONTAL
Además del sambenito de golpista y prófugo, Carles Puigdemont nunca desmintió sus supuestas licenciaturas en periodismo y filología catalana, dos ramas que le venían muy bien para arengar con la matraca obligatoria del independentismo a la fuerza. Que uno puede ser lo que le dé la gana en España: separatista, republicano, monárquico, de izquierdas moderadas o extremas, de derechas reformistas, liberales o ultras, e incluso de Podemos, Sumar, ERC, Bildu, BNG y Vox pues los extremos se tocan. En España, el pensamiento y las militancias son libres porque vivimos en una democracia a prueba de cordones sanitarios excluyentes marca Frankenstein, englobado todo ello en ese negocio del poder llamado sanchismo. Somos en nuestro país tan puristas que, además saltarnos a la torera las recomendaciones contra la corrupción del informe Greco del Consejo de Europa, tenemos a la esposa y el hermano del presidente del Gobierno imputados, a un secretario de organización del PSOE encarcelado, a otro cargo ídem, que además fue ministro, imputado, al Fiscal del Estado al borde del banquillo y a medio Gobierno pendiente de los informes de la UCO y de los autos judiciales, no sea que un día alguno se despierte “investigado”, que es como se le llama ahora a la sospecha indiciaria de delitos imputados y presuntos. Pero a pesar de todo, he aquí la diferencia que marca la doble vara de medir, el presidente Sánchez no dimite como su colega portugués, que se marchó tan solo por la detención de su jefe de gabinete.
El caso es que Telemadrid ha cazado al prófugo sin más título que el Bachillerato, si bien para ejercer el periodismo, como Puigdemont, no hace falta licenciatura oficial porque somos la profesión con más intrusismo del globo terráqueo. Muy digno el huido de la justicia, malversador no amnistiado por el Supremo, pero si por su socio de Moncloa, mandó un burofax amenazante a la tele madrileña que nunca envió a TV3 durante los actos delictivos del procés, pues así reaccionan algunos en la mente de todos antes de sucumbir a la verdad que siempre sale a relucir. En efecto, este ataque de “titulitis” que nos asola va a más porque empezó con el alto listón de las acusaciones de plagio de la tesis presidencial y está concluyendo con la cátedra de una no catedrática sin título como su esposa Begoña.
La “titulitis” de España amenaza con dejar en pelotas a un montón de políticos que mintieron
Y es que ahora, en la España donde vale todo, si no has trucado tu currículum no eres nadie. La “titulitis” de España amenaza con dejar en pelotas a un montón de políticos que mintieron para engordar su ego y su historial de estudios y méritos. Es el caso de Noelia Núñez, del PP, que dimitió por eso, del comisionado socialista para la Dana que si bien se apellida Ángel falsificó su título, o de un exconsejero de Vox en Extremadura de cuyo nombre no me acuerdo, aunque me quiera acordar. La sospecha de la “titulitis” se extiende como la corrupción mientras Sánchez se blinda en la Mareta de Lanzarote, donde tienen vía libre como Pedro por su casa sus consejeros de cabecera Zapatero, Illa maravilla y el guardián de la UCO Marlaska. Así que la oposición pide que también dimitan, como Noelia Núñez, algunos socialistas ilustres tales como Oscar Puente, Patxi López y Pilar Bernabé, la delegada de la dana que no comisionada como el otro angelito, porque también tuvieron problemillas a la hora de engordar su memoria académica, algo que en su día llegó a sombrear al entonces líder de la oposición Pablo Casado con su máster famoso y que ahora requiere ajustes de todo signo, ideología y condición en Congreso, Senado, CCAA, ayuntamientos y partidos.
Diana Morant tiene nombre de sabia de la ilustración pese a ser ministra, entre otras cosas, de universidades. Pero está amenazada por Bernabé en su liderazgo valenciano y por la caída de su mecenas comisionado, que la llegó a cegar en su nube de orfandad política. Que una ministra ilustrada hable de “debate de titulitis” y defienda al dimitido falsificador de títulos es otro bulo más en el largo historial del sanchismo indocumentado. La titulación en España que tanto cuesta a los alumnos universitarios es un debate mucho más serio que la despreciable “titulitis”, porque se admite el delito como el medio que justifica el fin de la noble profesión de la política. Y eso que sucede con la “titulitis” está pasando con la corrupción o con la compra de una mayoría a costa de amnistías y otras cesiones que no obedecen al bien común y el interés general, sino al interés particular del inquilino de la Moncloa y la Mareta. La corrupción, como la “titulitis”, es un síntoma más de la descomposición del sanchismo y de la desafección generalizada a los políticos, mientras el régimen sanchista se aprovecha de los mecanismos de nuestra democracia y monarquía parlamentaria para perpetuarse y buscar la impunidad que le permita seguir con sus chanchullos societarios y abusos de poder.
La “titulitis” en España es un resorte de autodefensa del sistema, igual que el Poder Judicial resistente al sanchismo y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que investigan la corrupción. La “titulitis” a la española, como la corrupción, la amnistía y lo del prófugo, nos hace diferentes y hay que hacérselo mirar.
El presidente de la Generalitat, el socialista Salvador Illa, apunta en la agenda de la Mareta la sucesión de Sánchez, con ZP en los planes o el propio Illa a la espera.
Pero, sobre todo, Illa Maravilla anota en su agenda salvar el sablazo a España de la Hacienda catalana. Y lo hace, como siempre, implicando a otras comunidades y aprovechándose de esa España que algunos malos catalanes dicen que les roba. En connivencia con Sánchez, Illa Maravilla planea trasladar funcionarios de Hacienda al nuevo fisco catalán. O lo que es lo mismo, el sanchismo y el PSC cargan contra las rebajas fiscales de Ayuso para blanquear el insolidario cupo catalán. Por eso Illa Maravilla, en su habitual demagogia de eufemismos, acusa a Madrid de “dumping fiscal” o rebaja de impuestos con el objetivo de atraer inversiones, a lo que Ayuso contestó con la frialdad matemática de los números: “Madrid aporta el 70 por ciento de la caja común”. Realmente, las cifras cantan y riman como Illa Maravilla, porque de los problemas económicos de Cataluña tienen la culpa los golpistas separatistas y su deuda faraónica. Eso si que es “dumping singular y político”.
La UCO demostró la existencia de un contrato de compra-venta de Santos Cerdán sobre la empresa navarra Servinabar, investigada y beneficiada presuntamente por obra pública. Y aunque el encarcelado exsecretario de organización del PSOE, mano derecha de Sánchez y mediador con el prófugo golpista, niega la mayor en entrevistas de prensa preparadas, sucede que la familia canta, como le ocurre a Pedro con su esposa Begoña y su hermano David. Así que la hermana de Cerdán, de nombre Belén, trabajó para dicha empresa en 2020 a cambio de 22.000 euros. Ahora es concejala en un pueblo de Navarra, y aunque se dio de baja en el PSOE, se negaba a entregar el acta. Lo cierto es que Antxón Alonso, el Guipuchi, amigo íntimo de Cerdán, es el administrador de la empresa en cuestión. Y, además, un cuñado del socialista encarcelado en Soto del Real, cobró de Servinabar casi 62.000 euros por trabajos de albañilería entre 2019 y 2022. O sea, casi todo quedaba en familia. Es decir, Cerdán, sociedad limitada y nada de anónima. Para más detalle, ver el informe de la UCO, oír los audios de Koldo y prestar atención a las denuncias de Aldama.
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