Venezuela: primera valoración

Publicado: 09 ene 2026 - 02:10

Venezuela: primera valoración
Venezuela: primera valoración

El sábado 3 de enero despertamos con alivio ilusionado. Las noticias hablaban de una acción militar estadounidense fulminante, de la captura de Nicolás Maduro y de su extracción. Pensamos que por fin esa espantosa dictadura aliada de Moscú iba a terminar, que por fin los chavistas iban a pagar por sus crímenes, que por fin Occidente hacía valer su fuerza frente al régimen foragido que ha expulsado a más de siete millones de venezolanos y ha saqueado el país. Pero la alegría duró muy poco. En cuestión de horas comenzó a dibujarse otra realidad: no había cambio de régimen, no se había desarticulado la cúpula chavista. Maduro parecía haber sido “entregado” sin apenas resistencia. Qué raro. Y el Estado seguía operando, con Delcy Rodríguez proclamando su sucesión interina y con el resto del engranaje intacto. Trump lo había vuelto a hacer, había vuelto a traicionar a Occidente. Había hecho un gesto ostentoso, como le gusta a él, pero nada más. Su comparecencia pública con Hegseth y Rubio terminó de confirmar los presagios más funestos. Se habló con ligereza de que Estados Unidos iba a “dirigir” temporalmente Venezuela, sin detalles. Quedó claro que en realidad apenas se iba a exigir ciertas cosas al poder real, que iba a seguir siendo el chavismo. Una transición así no será tal transición sino la enésima farsa chavista, esta vez con la complicidad del lacayo americano de Putin. Y, sin el menor desparpajo, Trump dejó claro que lo que le mueve es el petróleo, y que lo de las drogas era una burda coartada.

Maduro no debe sentarse ante un tribunal de Nueva York por estúpidos cargos de narcotráfico. Esos delitos pueden existir y perseguirse, pero resultan infinitamente menores frente a lo esencial. Maduro y el núcleo chavista entero deberían ser juzgados por crímenes de lesa humanidad, por represión sistemática, por secuestro, por tortura, por miles de homicidios, por la destrucción deliberada del Estado de Derecho. Eso no lo resuelve una causa penal ordinaria. Exige un marco de justicia internacional serio. Estamos ante un golpe de Estado continuado y letal, no ante un cutre dossier policial por drogas. Lo que ha hecho Trump encaja con los indicios de cooperación previa con el chavismo en ámbitos como las deportaciones. Trump negocia el mundo como si fuera un solar, y eso revela algo aún más oscuro: que la captura de Maduro haya sido el sacrificio de un chivo expiatorio para salvar al resto del régimen y reconfigurarlo con caras “presentables”, manteniendo el control real en manos de Cabello, Padrino y la estructura militar. Delcy (la del episodio de las maletas) sería la sonrisa “transicional” de una continuidad maquillada. La oposición democrática venezolana, mientras tanto, ha sido humillada. Trump ha despreciado a la Nobel de la Paz, quizá porque, en su cabeza, ella le arrebató el premio. Su vanidad herida de narcisista psicopatológico da para eso, sin duda. El presidente electo Edmundo González Urrutia ha sido ninguneado. Una mayoría de dos tercios contra el chavismo no cuenta para el mercachifle Trump. Es ésta una lección dura para quienes aún ven en él un presidente normal y respetable. No lo es, y no trabaja para Occidente sino para sus enemigos. Este cínico extremo y antiliberal ya traicionó a Juan Guaidó en su primer mandato, al primer grito de Lavrov. Hoy el daño es mayor: una operación militar hollywoodense que, sin cambio de régimen, se reduce a propaganda.

Además, esta intervención requería una autorización previa del Congreso, aunque fuera una habilitación general sin fecha para salvar el efecto sorpresa. Trump presume de no haberla pedido para evitar filtraciones. Es decir, reconoce el incumplimiento de la ley. Reconoce que ha esquivado y despreciado al parlamento, el mismo parlamento que hace cinco años asaltaron sus hordas cegadas por la ideología totalitaria del populismo MAGA. Hasta el diputado republicano Thomas Massie ha señalado este abuso de poder merecedor de juicio político. El “impeachment” a Trump debería ser por el asalto al Capitolio y por la sórdida trama Epstein, pero si cae por este desacato al Congreso, bienvenido sea. Incluso Bush pasó por el Congreso camino de Iraq.

¿De qué sirve capturar a Maduro si el régimen sigue vivo, si no caen las diez o cien o mil personas clave, si no se desmonta la salvaje tiranía chavista, si no se restituye la democracia violada? Es un paripé caro y estéril, útil para la foto y para el petróleo, inútil para la libertad. Y zafio, como todo lo que toca ese viejo patán adicto al oropel. Y si se normaliza la geopolítica de las zonas de influencia, entonces este puede haber sido el inicio de algo mucho mayor y mucho peor: el tránsito desde un orden multilateral débil pero con las intenciones correctas hacia una geopolítica de transacciones entre imperios incuestionables, sin el menor control. Las Américas, para Washington. Eurasia, para Moscú. ¿Desde Lisboa a Vladivostok o sólo desde el viejo Telón de Acero, reedificado? Ya nos informarán Trump y su jefe el zar. Ya nos dirán, a los habitantes de Europa Occidental, cuál va a ser nuestro amo.

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