La acusada de matar a Leticia Sanabria le debía 11.000 euros, según un testigo

UÑAS Y DINERO

Las uñas y el dinero, claves en el juicio contra Fátima. Además, un testigo relata que era conocedor de que la acusada le debía 11.000 euros a Leticia Sanabria

La acusada, Fátima A., entrando en la Audiencia Provincial para la segunda sesión del juicio.
La acusada, Fátima A., entrando en la Audiencia Provincial para la segunda sesión del juicio. | Miguel Ángel

Las uñas de Fátima A., acusada de acabar la madrugada del 10 de septiembre de 2021 con la vida de Leticia Sanabria en O Barco, y el dinero fueron los dos elementos que centraron el debate ayer en la segunda jornada del juicio por este crimen. La primera en declarar en la Audiencia Provincial fue una mujer de origen brasileño que también estuvo en prisión por esta causa hasta que los datos de su móvil demostraron que no tenía relación con el crimen.

Según su testimonio, ella era amiga de Fátima más que de Leticia, de hecho con esta última rara vez quedaba a solas. Acerca del dinero que tenía la víctima, sabía de oídas que ganaba mucho y también de rumores conocía que Fátima le debía dinero. Respecto a la relación entre ambas, señaló que era buena y que Leticia le hacía mucho caso a la acusada, la cual tiene un carácter “difícil”. “Cuando no entiende las cosas se enfada”, señaló.

La testigo relató que la mañana del día del crimen estuvo en una cafetería con Fátima a petición de esta, lo cual le pareció extraño porque no solía estar a esas horas despierta. Al poco de despedirse Fátima la llamó llorando y le dijo que Leticia estaba desmayada. La testigo llamó a Emergencias y fue rápidamente a casa de la víctima. Cuando llegó, según su versión, la habitación estaba revuelta y la acusada cogiendo la mano de la víctima intentando incorporarla. Ella le pidió que se apartase y procedió a intentar reanimarla, aunque casi de forma inmediata se dio cuenta de que no había nada que hacer. “Dije: ‘Ya está”, indicó.

A Leticia le vio heridas en la cara y el cuello. En este sentido, cobra especial relevancia que Fátima tenía tras el crimen las uñas rotas, tal y como coinciden los testigos, lo cual podría ser compatible con un forcejeo con la víctima. Sin embargo, la testigo indicó que la acusada llevaba días con las uñas rotas. “Era habitual que se le rompiera alguna”, apuntó y añadió que no le vio lesiones a Fátima ni el día de los hechos ni los posteriores.

Problemas de dinero

En la segunda jornada del juicio también declaró un hombre que conoció a Leticia en el club y que, según manifestó, tenían una relación de amistad y hacían planes juntos. De hecho, él era el titular del contrato del piso en el que vivía la víctima, lo firmó para facilitar que se lo alquilasen. En su testimonio, dijo que Leticia y la acusada tenían problemas porque la víctima le dejó 11.000 euros a Fátima y esta no se los devolvió ni le dio explicaciones sobre en qué se los gastó. En este sentido, indicó que Fátima trató mal a Leticia. “La insultaba, la amenazaba e incluso un día se tuvo que encerrar en la habitación”, aseguró.

Profundizando en el dinero, tema recurrente en el juicio, el testigo explicó que Leticia tenía mucho y que la tarde anterior del crimen le dijo que iba a enviar todo lo que tenía a su país. “Decía que le hacían falta tres o cuatro personas, ella quería terminar una casa que estaba haciendo e irse a Paraguay”, aseguró. Además, cifró la cantidad que iba a enviar en al menos 9.000 euros.

Uñas, pieza clave

En el juicio se realizaron varias preguntas sobre las uñas de la acusada para aclarar si las tenía o no rotas tras el crimen, ya que podría tener relación con las marcas de la víctima. Al respecto, un trabajador del club relató que posteriormente a los hechos a la acusada le faltaban varias uñas. “Ella con las uñas postizas si se le rompía una se la tenía que volver a poner”, indicó.

Coincidió la trabajadora de un locutorio que la vio la mañana del crimen. Ese día, según contó la testigo, Fátima le enseñó las uñas y que las tenía rotas. De hecho, fue algo que le sorprendió.

Un testigo señala que la acusada tiene mal carácter: “Me arrastró por el salón”

En la segunda jornada de juicio, declararon dos hombres que mantuvieron una relación sentimental con Leticia Sanabria. El primero de ellos explicó que la conoció en el club y fueron pareja, aunque sus celos provocaron que ella cortase la relación.

Según su testimonio, Fátima controlaba a Leticia y quería aislarla. Puso como ejemplo el día en el que la joven celebró su cumpleaños, él estuvo con ella en su piso y durante ese tiempo la acusada la llamó varias veces. “Me dijo: ‘Yo me marcho andando a ver si va a estar por ahí y nos va a ver juntos”, contó. Incluso cuando fue a buscarla previamente a su casa tuvo que moverse porque Leticia no quería que Fátima lo viese. Respecto al dinero, señaló que no sabía si la acusada le debía dinero a la víctima, pero sí a otras personas.

El testigo reconoció en el juicio que los celos que tenía le costaron su relación con Leticia y trató de recuperarla, aunque no tuvo éxito e incluso ella llegó a bloquearlo. El abogado de la defensa puso el foco en un hecho concreto. El taxista que llevaba frecuentemente a Leticia al piso relató un incidente que tuvo la joven con otro hombre. “Un día cuando estaba entrando al portal llegó un chico con una capucha”, aseguró. Al día siguiente, Leticia le dijo que era su ex.

El testigo fue a declarar voluntariamente a la Guardia Civil porque por un grupo de Whatsapp decían que él había sido el autor de la muerte.

Un mensaje extraño

También declaró ayer la persona con la que Leticia tenía una relación sentimental en el momento de su muerte. En su testimonio, mencionó un detalle muy importante, la noche de los hechos ambos hablaron por Whatsapp, pero hubo un mensaje que le dio la sensación de que no lo mandara ella por cómo estaba escrito.

En los días siguientes al crimen también vio algo que le llamó la atención. Se encontró con Fátima y esta iba “abrigada hasta las cejas” pese a que hacía un calor “impresionante”. “Fue lo que me hizo dudar”, indicó.

Al carácter que tiene la acusada se refirió un testigo, quien lo definió como malo. Trabajaba en el club y un día intervino en un incidente en el que Fátima estaba involucrada. “Me llegó a arrastrar por el salón y eso que levanto 160 kilos”, afirmó.

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