Alberto Cid Souto, de aprendiz de sastre en Ourense a construir un gran imperio agroindustrial en Venezuela
REGRESO A SU TIERRA NATAL
Convirtió el esfuerzo y la emigración en una historia de éxito que nunca rompió sus lazos con Ourense, una ciudad a la que ahora regresa de la mano de una segunda generación decidida a transformar su patrimonio.
La trayectoria de Nicolás Alberto Cid Souto encarna el relato clásico de la emigración ourensana, una historia de esfuerzo temprano, éxito empresarial en América Latina y un vínculo afectivo con sus orígenes que nunca llegó a quebrarse. Nacido en el entorno del jardín del Posío, Cid Souto comenzó a trabajar con apenas 12 años como aprendiz en un taller de sastrería. En 1958, tras completar el servicio militar y siguiendo los pasos de su padre -exiliado republicano en México-, decidió embarcar hacia Venezuela junto a su hermano para empezar de cero.
En el país caribeño erigió el Grupo Souto, un gigante agroindustrial que se transformó en el principal productor avícola y porcino de la nación, con su sede central fijada en el estado de Carabobo. A través de firmas como Pollo Souto, Italvenca o Cerdos al Frío, el grupo levantó granjas, plantas procesadoras de alimentos balanceados y redes de distribución que alcanzaron más de 2.500 empleados directos. Pese al volumen de su fortuna, el empresario mantuvo siempre costumbres sencillas y un apego constante hacia Ourense, a donde regresaba cada año sin falta. “Crecí escuchando a mi padre decir en la televisión venezolana que Ourense era la capital de Europa”, evoca su hija Margarita.
Secuestro en Cojedes
La vida del empresario estuvo marcada también por momentos de extrema gravedad. En abril de 2007, a los 76 años de edad, Cid Souto fue secuestrado mientras recorría la finca agropecuaria La Baranda, una explotación de 5.000 hectáreas ubicada en el municipio de Anzoátegui, en el estado venezolano de Cojedes. Un comando de quince hombres fuertemente armados, vestidos con uniformes falsificados de la Guardia Nacional y vinculados a grupos guerrilleros colombianos, maniató a los trabajadores y se llevó al empresario en su propio vehículo.
El cautiverio se prolongó durante 36 días en un paraje montañoso e inhóspito entre los estados de Cojedes y Yaracuy. La resolución del caso se produjo a finales de mayo gracias a una operación coordinada entre unidades de élite venezolanas e inspectores de la Policía Nacional española. El rescate tuvo lugar al amanecer, envuelto en la niebla y tras un intenso tiroteo con los captores. Las fuerzas de seguridad lograron extraer al ourensano ataviado con un chaleco antibalas e ileso, sin que la familia tuviera que realizar pago alguno por su liberación.
El retorno solidario
Años después de superar aquel duro episodio en Venezuela, Cid Souto reafirmó su compromiso con la tierra que lo vio nacer en los momentos más complejos de la economía española. En diciembre de 2012, con el desempleo desbocado en el país, el empresario retornó a la capital ourensana con un propósito claro, el de habilitar una oficina de selección en un hotel céntrico para contratar personal técnico cualificado para sus empresas en el Caribe.
A sus 82 años, y escoltado por razones de seguridad, el fundador examinó personalmente más de 130 solicitudes para seleccionar a 88 trabajadores locales -ingenieros, electricistas, capataces y jefes de maquinaria- a quienes garantizó contrato, vivienda y vehículo en Venezuela. “Allí necesitamos mano de obra especializada y qué mejor que llevarla de mi país”, explicaba a los medios mientras atendía las largas colas de aspirantes.
Aquella iniciativa de auxilio mutuo reforzó los cimientos emocionales de la inversión que hoy, más de una década después, su segunda generación ejecuta en el patrimonio de la provincia. Tras una vida entera de trabajo en el exterior, Nicolás Alberto Cid Souto ha regresado definitivamente a vivir a su tierra natal. Desde su residencia en Ourense, el veterano empresario pasea de nuevo por el centro de la ciudad mientras contempla en directo cómo su familia revitaliza el mapa urbano y turístico de la ciudad que lo vio nacer.
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