Antón López Rivera, ingenierio aeroespacial ourensano: “Quiero ser parte de la explosión de la industria espacial europea”

DE OURENSE AL ESPACIO

El ourensano recoge este lunes el premio a mejor tesis de máster de la TU Delf de los Países Bajos, por un proyecto sobre ahorro de costes y autonomía en misiones espaciales

Antón López Rivera, en los Países Bajos
Antón López Rivera, en los Países Bajos

Antón López Rivera (Ourense, 1999), recoge hoy el prestigioso premio Heinz Stoewer Space Award 2026 de un máster de TU Delft, una universidad de los Países Bajos, considerada una de las mejores a nivel mundial en el ámbito de las aeroespaciales. Este galardón premia al mejor Trabajo de Fin Máster, en el que López se llevó un 10 gracias a su tesis sobre ahorro de combustible y recursos para misiones espaciales con varias paradas, todo un hito.

Pregunta. ¿De qué trata su tesis?

Respuesta. La cuestión principal es la autonomía de las naves espaciales, es el mismo problema que el de un camión de reparto que tiene que ir a cuatro ciudades y quieres encontrar el camino más corto que las visite. El trabajo se centró en cómo vas de un sitio a otro con dos naves distintas dependiendo de su arquitectura y cuál es la secuencia en la que tienes que visitar los objetivos gastando la menor cantidad de combustible posible.

P. ¿Cómo fue enterarse de que iba a recibir este premio?

R. Me enteré de que me lo darían hace unas tres semanas, llegó bastante tarde porque yo me gradué en octubre de 2024 y la verdad es que ya no contaba con ello. Cuando defendí el trabajo de fin de máster saqué un 10, que es algo que pasa muy raramente, el último del que tengo constancia a ciencia cierta pasó hace casi 12 años.

P. ¿Cómo puede impulsar su carrera?

R. A raíz del premio, en abril de este año me han invitado a proponer estas ideas en una conferencia en Valencia llamada Pegasus. Iré representando a la universidad y es una oportunidad que sirve de altavoz para dar a conocer estos temas, hablar con más gente del campo y colaborar. En un futuro, ojalá acabar en la Agencia Espacial Europea o en la NASA llevando esto a la realidad.

P. Terminó el máster hace año y medio, ¿cómo ha sido su trayectoria desde entonces, sigue en el mismo ámbito?

R. Sigo en el mismo ámbito y me considero afortunado. La tesis en Sener se extendió a una beca, después trabajé escribiendo el software de vuelo para un vehículo de pequeños satélites en UARX Space, una empresa que tiene sede en Nigrán. Y hace 10 meses me vine a Alemania, a Múnich, a “The Exploration Company”, me ocupo de desarrollar sistemas de autonomía para una nave que tiene que ir a la Estación Espacial Internacional en 2028, con unos estándares de certificación extremadamente altos.

P. ¿Entre sus objetivos de futuro está llegar a viajar al espacio?

R. Sería una barbaridad, me encantaría, pero intento ir paso a paso. Desde pequeñito me dijeron que tenía mala vista, así que nunca fue mi objetivo directo, aunque ojalá hacerlo alguna vez en mi vida

P. ¿De pequeño ya le interesaban estos temas?

R. Siempre tuve interés por los cacharros, las máquinas o los aviones de guerra antiguos. Entré en la carrera de ingeniería aeroespacial en Delft con las miras abiertas y poco a poco me fui metiendo más y más en las naves espaciales y en los temas de control, guiado automático y cálculo de trayectorias.

P. Su familia es de Ourense, creció en Madrid y se fue a Holanda, ¿cómo es estudiar y empezar la vida laboral tan lejos de casa?

R. Es distinto, echas en falta la estabilidad, tener a tus amigos cerca. De repente vives solo, a mí me faltaron unas cuantas clases de cocina porque no tenía ni idea, hay que aprender a sobrevivir. De Ourense siempre recuerdo a mi tío Luis Rivera, presidente del centro comercial abierto de Ourense, y a mis abuelos Julio Rivera y Marité Fernández, que fueron siempre comerciantes en la calle del Paseo 13.

P. ¿Qué le falta a España para llegar al nivel de las grandes potencias aeroespaciales?

R. El dinamismo que hay fuera en ciertos sectores te abre caminos y compensa, pero España se está moviendo bastante rápido, de hace cinco años o diez años a ahora hay una diferencia gigante. Aunque Francia y Alemania tienen mucha inercia, ahora mismo hay empresas como PLD Space en Elche desarrollando un lanzador con muchas posibilidades de ser el gran cohete europeo. España está demostrando que podemos hacer cosas importantes, estamos en una trayectoria de mejora seria y notable, desarrollando dispositivos, naves enteras y economías viables para el espacio.

P. ¿Cómo se ve en 10 años?

R. Es difícil tirar ese triple, pero me gustaría intentar empezar algo por mi cuenta, mover una empresa o participar en grandes proyectos de misiones tripuladas o en una estación espacial europea. Me da la impresión de que de aquí a unos años realmente podemos ver una explosión de la industria espacial europea y me haría mucha ilusión ser parte de ella.

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