Las cocinas de gas siguen al alza en ventas tras el apagón en Ourense

PRIMER ANIVERSARIO

Este martes se cumple un año del apagón, con consecuencias que todavía se dejan notar en Ourense

El Hospital Universitario de Ourense iluminando la ciudad durante el apagón general del año pasado
El Hospital Universitario de Ourense iluminando la ciudad durante el apagón general del año pasado | Xesús Fariñas

Este martes marca el primer aniversario de un acontecimiento histórico, uno de esos instantes que quedarán grabados en la memoria colectiva y por los que todo el mundo recordará por décadas dónde se encontraba y qué estaba haciendo en dicho momento. Un año ya del apagón total que afectó a la península en su completo y que puso en jaque todo el sistema eléctrico español.

Fue una jornada que permitió a la sociedad desconectar, al menos por un día, de la instantaneidad tecnológica, conllevando un acercamiento de los más jóvenes a la lectura, al mundo analógico, a escuchar la radio o al puro hecho de conversar. Pero esta situación dejó entrever el peligro real de una pérdida masiva de energía. Aunque solo fuesen unas horas, hubo consecuencias devastadoras en todo el país, que afectaron severamente a la provincia, con el fallecimiento de una familia en Taboadela -padre de 81 años, madre de 77 años e hijo de 57- por intoxicación con monóxido de carbono a causa de un generador cedido con el concello, para poder dotar de una fuente energética al padre de la familia, para el uso de su respirador.

Algunas de las consecuencias de este histórico día todavía se pueden notar a día de hoy. Desde el sector de las ferreterías de la ciudad indican que la venta de cocinas de gas y hornillos que se disparó a partir del colapso energético todavía sigue en valores de venta por encima de lo que era habitual antes del apagón. “Aún de vez en cuando viene algún cliente y dice que se va llevar una cocina de gas por si acaso vuelve a haber un apagón, o hay gente que la compra porque se la vio a alguien a raíz de esto, es cierto que se siguen vendiendo bastante”, manifestaron desde Clickfer Gorgoso, por lo que fue un suceso que supuso toda una revolución de marketing para este producto.

“Los hornillos y cartuchos de gas desechable se dieron a conocer mucho más, vieron que era muy útil, muy práctico, entonces sí que lo llevan para ir de viaje o de camping”, señalaron desde la Ferretería Salgado.

En los tres primeros meses tras el apagón el subidón fue tan alto que incluso se quedaron sin stock. Lo mismo sucedió con los generadores de electricidad, cuya su venta también fue muy exitosa durante los primeros tres meses, quedándose sin reservas en la mayoría de puntos de venta de Ourense. “Fue una locura, estaban agotados en todos los sitios”, resaltaron desde Clickfer Gorgoso. Pero en el caso de los generadores, tras ese período de “paranoia” colectiva, la demanda ha vuelto a caer a valores normales preapagón.

Entre el resto de productos que el sector señalan que se dispararon tras el colapso energético, destacan las linternas, las pilas, los kits de supervivencia y las radios de mano. “Durante la tarde del apagón fue cuando más gente vino por radios e incluso se agotaron”, apuntan en la tienda de electrodomésticos Aragonés.

El recuerdo de los ourensanos sobre esa fecha sigue marcado por la incertidumbre. La confusión inicial reinó en los primeros instantes, con ciudadanos como Jesús Blasco recordando cómo, ante la falta de información, “empezaron todo conjeturas de que si había atentado”. En un escenario generalizado de desconexión, cada ourensano lidió con su propia odisea: a Gonzalo Pampín se le quedó su coche atrapado durante horas en un taller de San Cibrao porque sin luz “ya no pudieron abrir”, mientras que la inquietud de María Tabarés fue más personal al tener a su “madre mayor aislada en un piso muy alto”, y no poder ir junto a ella al tener que estar en el trabajo.

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