La fiebre por el Entroido dispara los precios hoteleros en Ourense: hasta 460 euros por una sola noche

La ocupación roza el 90%

Encontrar una habitación en Ourense es misión imposible: hoteles y pisos turísticos están completos los días grandes del Entroido

Ambiente de Entroido el año pasado en la ciudad.
Ambiente de Entroido el año pasado en la ciudad.

Con el Entroido a la vuelta de la esquina, la hostelería ourensana ya se frota las manos para afrontar su “agosto” particular. La mayoría de los establecimientos de la ciudad han colgado el cartel de completo hasta el Enterro da Sardiña. Desde los hoteles más céntricos hasta los situados en la periferia, encontrar alojamiento es una misión casi imposible. Las opciones disponibles se cuentan con los dedos de una mano y son caras en comparación con los precios con que suele competir la urbe habitualmente. 

Buceando en los principales portales de alquiler vacacional nos encontramos con que para el fin de semana del Entroido quedan menos de una decena de viviendas de uso turístico disponibles de las 468 que hay registradas en el conjunto de la urbe. Además, los precios de estos alojamientos se disparan con el objetivo de aprovechar este bum turístico del Entroido. Como ejemplo, para pasar la noche en una de estas viviendas, situadas frente a As Burgas, se pide 460 euros por la noche del sábado de Entroido. En cambio, si queremos reservar el mismo piso para el último fin de semana de febrero, el precio cae hasta los 97 euros, un 80% más barato.

La oferta en el corazón de Ourense ya está reducida a la mínima expresión, limitándose exclusivamente a un puñado de apartamentos turísticos que cotizan a precios de vértigo. Al no quedar hoteles disponibles, dormir en el centro se ha convertido en un lujo donde establecimientos como “La Morada de las Mimosas” o “Paz Termal” alcanzan cifras que rondan los 730 euros por apenas dos noches. Para el turista medio, estas cifras suponen un desembolso superior a los 300 euros por noche, una barrera económica que deja las únicas camas supervivientes del casco histórico reservadas para unos pocos privilegiados o grupos dispuestos a compartir gastos.

Los hoteles, a tope

Nos encontramos con una situación similar si lo que queremos es pernoctar en un hotel. En plataformas como Booking ya están ocupadas el 87% de las plazas ofertadas en la provincia para el fin de semana grande de la fiesta, lo cual pone de manifiesto la elevada demanda que cada año genera el Entroido. Las pocas habitaciones disponibles las encontramos en alojamientos situados en las afueras de la ciudad, y es que el lleno es una realidad absoluta en el sector hotelero del centro urbano. Quien busque la comodidad de un hotel convencional para desplazarse a pie a la fiesta llega tarde: no queda ni una sola habitación disponible en el corazón de la ciudad. Las únicas seis alternativas hoteleras que resisten en los buscadores obligan al turista a depender del coche o el taxi.

Alojarse en estos hoteles periféricos supone un desembolso medio de 198 euros para todo el fin de semana. Una tarifa que, si bien resulta mucho más económica que los más de 600 euros que exigen los pisos del Casco Vello, obliga al visitante a depender inevitablemente del coche o el taxi para sumarse a la fiesta.

Un visitante previsor y mayoritariamente gallego

Los propios hoteleros ourensanos confirman la fiebre por el Entroido. “Estamos llenos; si hay alguna cancelación repentina, se suple al instante con otra reserva”, aseguran desde el Hotel Novo Cándido. En este establecimiento del casco histórico el cartel de completo cuelga desde hace casi un mes, fruto de la previsión de los turistas: “Para estas fechas la gente suele ser previsora. La mayor parte de nuestra ocupación se realizó con más de un mes de antelación.

La situación se replica en otros hoteles de la ciudad, donde no quedan habitaciones disponibles hasta pasado el martes de Entroido, como en el Hotel Alda Estación: “Hasta el martes por la noche no tenemos ni una habitación disponible”, aseguran desde el establecimiento.

En cuanto al perfil del visitante, el furor festivo cada vez traspasa más fronteras, atrayendo a portugueses, asturianos y madrileños, aunque el cliente mayoritario sigue llegando desde otras provincias gallegas.

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