La inacción del Concello de Ourense pone en jaque los fondos europeos

"SOIS ESCORIA"

El alcalde culpa a los funcionarios: “No es mi gestión, no los puedo echar; ¿qué hago, mallo neles?”. El Concello de Ourense podría perder las millonarias subvenciones de los fondos europeos Next Generation

Jácome, en un pleno extraordinario
Jácome, en un pleno extraordinario | Miguel Ángel

El Concello de Ourense sigue ahondando en el surrealismo político. El salón de plenos acogió el pasado sábado, sábado, un pleno convocado dos horas antes, para salvar unas facturas impagadas de más de 800.000 euros e intentar no perder las millonarias subvenciones Next Generation a las que estaban vinculadas. Si el esperpento tuviera sede, estaría en la Praza Maior ourensana. El sábado 31 de enero pasará a la historia. Con cinco ausencias en la bancada opositora (dos del PSOE, dos del PP y uno del BNG) y una convocatoria de urgencia lanzada el viernes por la noche -de manera informal- y ayer por la mañana -de forma oficial-, Jácome arrastró a la corporación a un pleno extraordinario para intentar salvar in extremis el pago de casi 900.000 euros en obras cuyos fondos europeos, técnicamente, caducaron el 30 de diciembre.

Jácome ningunéo la pérdida de fondos entre insultos a la oposición y el BNG abandonó el pleno tras ser tildado de “gentuza y escoria” por el alcalde, que volvió a ser rescatado por PP y PSOE y volvió a a escudarse en los funcionarios (“¿Qué hago, mallo neles?”).

El guion de la sesión superó cualquier expectativa de caos: insultos de Jácome el plante del BNG, nuevo ataque a los funcionarios y un informe jurídico firmado a las 02,29 de la madrugada como salvavidas.

Insultos y abandonos

La mecha prendió nada más empezar. Xosé Manuel Puga (BNG) tomó la palabra. “Quen paga de urxencia 800.000 euros un sábado é porque ten medo a perder as subvencións, pero é que xa están perdidas”, lanzó el nacionalista, calificando la situación de “caos absoluto” y acusando al alcalde de usar el pleno para “botarlle a culpa á oposición e aos funcionarios da súa incompetencia”.

La respuesta de Jácome fue un ataque furibundo que dinamitó la sesión. “Sois escoria y gentuza política. El BNG es la peor gentuza”, vociferó el alcalde. Ante la gravedad de los insultos, los concejales del BNG se levantaron y abandonaron el salón de plenos.

Ya sin el BNG en la sala, Jácome se atrincheró en su defensa habitual: él no tiene culpa de nada. “Yo no hice las leyes, yo no puedo cambiar a los jugadores”, alegó, intentando sacudirse cualquier responsabilidad sobre el hecho de que no se tramitasne las factuas antes de 30 de diciembre, incumpliendo las condiciones de los fondos Next Generation. Volvió a señalar que la culpa es de una plantilla municipal a la que no puede despedir. “Jácome no tramita subvenciones. Y si no los puedo echar... ¿qué hago, mallo neles?”, espetó, preguntando retóricamente si la solución era agredir físicamente a los trabajadores públicos.

La socialista María Fernández desmontó la narrativa del alcalde. “Ao alcalde dalle o mesmo a financiación. É unha falta de respecto absoluta, vén aquí e nin sequera pide desculpas”, criticó. Fernández puso el dedo en la llaga sobre la ineficiencia de DO: “Foron incapaces de tramitar as facturas en tres meses, iso é un problema político”. Y ante las excusas de Jácome sobre los funcionarios, la edil socialista soltó la frase de la mañana: “Hoxe debería recoñecer o seu erro, pedir desculpas e calar a boca. Para que carallo lle pagamos a vostede se todo é culpa dos traballadores públicos?”. Desde el PSOE se alertó de que el levantamiento de los reparos de Intervención solo servirá para un “rescate parcial”, dando por hecho que gran parte de los fondos se han esfumado, y piden la dimisión del alcalde o del responsable político correspondiente.

Por parte del PP, Ana Méndez exigió al alcalde que dejase de “botar merda sobre a xente” y asumiese que la culpa “é súa e só súa”. Pero fue Javier Nóvoa quien aportó la perspectiva histórica para desmentir la supuesta “normalidad” de perder subvenciones que alegaba Jácome. “Hace 40 años que se gestionan fondos europeos en este Concello. Se hizo el Urban, el Plan E... y nunca se perdió el dinero. Es un hecho irrefutable”, le recordó Nóvoa, cuestionando la estructura de gobierno de DO: “Si usted no tiene responsabilidades y los concejales tampoco, ¿para qué delega competencias?”.

La propia Tamara Silva (DO) tuvo que admitir que la pérdida de fondos es un escenario real: “No peor dos casos perderíase de forma parcial”, reconoció, pidiendo el apoyo de la oposición simplemente para pagar a las empresas y “evitar xuros”.

Con nocturnidad

El pleno se pudo celebrar gracias a un informe del sdecretario Francisco Cacharro emitido a las 02,29 horas de la madrugada del sábado, contradiciendo el “reparo suspensivo” que la Viceintervención había firmado el viernes por la tarde. Finalmente, con el BNG fuera y la abstención de PP y PSOE , Jácome logró aprobar el trámite.

Seis facturas que superan el plazo que marca Europa

Los expedientes que motivaron el pleno urgente de este sábado revelan una radiografía letal de la gestión de Jácome: casi 900.000 euros de fondos públicos atrapados en un limbo legal por la incapacidad de tramitar facturas a tiempo. Las bases de las subvenciones europeas Next Generation para el programa MOVE Ourense II eran cristalinas al exigir que los pagos fueran “reales y efectivos” antes del 30 de diciembre de 2025. Sin embargo, el gobierno local dejó morir el año con seis facturas en el cajón, correspondientes a obras ya certificadas, provocando un colapso que la Viceintervención municipal certificó el viernes con una retahíla de informes desfavorables y suspensivos.

En el alambre quedaron los 246.750 euros del aparcamiento disuasorio de Coto de Canedo y los 236.549 euros de la humanización de la Avenida de Portugal, dos obras de calado que se quedaron sin respaldo financiero en plazo. A ellas se suman los ascensores de la Avenida de Marín, con dos facturas de Extraco por valor de 182.000 euros pendientes de abono, y la reforma de la calle Alejandro Pedrosa, con otros 181.860 euros en el aire. La última fue la campañ informativa de la Zona de Bajas Emisiones, facturada por 33.000 euros.

La maniobra del gobierno local para esquivar este desastre fue intentar aprobar los pagos ayer aplicándoles “efectos retroactivos al 31 de diciembre”, una trampa contable que la Intervención cuestiona. Los informes técnicos alertan que sin garantía de subvención no existe crédito real para afrontar los pagos.

Contenido patrocinado

stats