El móvil de Leticia Sanabria se movió y fue apagado tras su muerte

DESDE SU HABITACIÓN HASTA LA COCINA

Los investigadores comprobaron que el móvil de Leticia Sanabria se desplazó desde su habitación a la cocina tras el crimen

Publicado: 27 mar 2025 - 05:50 Actualizado: 27 mar 2025 - 10:00
Agentes de la Policía Judicial declarando ayer en el juicio por el crimen de Leticia Sanabria.
Agentes de la Policía Judicial declarando ayer en el juicio por el crimen de Leticia Sanabria. | Miguel Ángel

La tercera jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial por el crimen de Leticia Sanabria introdujo un nuevo elemento clave en la acusación contra Fátima A.: la telefonía móvil. Tras la declaración el martes de alrededor de una decena de testigos del entorno de la víctima, ayer la jornada empezó con el testimonio de agentes de la Policía Judicial de Guardia Civil que investigaron el caso.

Los agentes explicaron que los teléfonos móviles fueron claves tanto para descartar la participación en el crimen de una mujer brasileña que fue detenida junto a Fátima, quien quedó en libertad tras más de un año en prisión, y también conforman una pieza importante del puzzle de la acusación contra Fátima.

En el primer caso, los miembros de la Policía Judicial explicaron que la aplicación Salud del iPhone propiedad de la mujer de origen brasileño demostró que no se había movido de su casa la noche del crimen porque no registró pasos. De hecho, durante la investigación se barajó la posibilidad de que ella fuese la persona que el día de los hechos entró en casa de la víctima y la acusada mientras ambas estaban en el club. Sin embargo, los indicios contra ella se desvanecieron tras comprobar su móvil.

Dos teléfonos

Respecto a Leticia, la investigación permitió determinar que tenía dos teléfonos. Los agentes estudiaron minuciosamente sus posicionamientos el día del crimen. De esta forma comprobaron que se mueven del club hacia el piso que compartían víctima y acusada, al que llegaron sobre las 3:20 horas. A las 4:19 se registró su última conexión al WhatsApp, aunque la acusación particular sostiene que ella no es la que usó el móvil en ese instante, ya que el mensaje que envió a su novio tiene un estilo muy diferente al que ella usaba. De hecho, incluso el propio destinatario cree que no se lo mandó Leticia.

Los teléfonos de ella permanecieron en su habitación desde que llegó hasta pasadas las seis de la mañana, cuando Leticia ya estaba muerta. A esa hora el movimiento que se registró es desde la habitación de la casa a la cocina, ambas estancias conectadas por un pasillo que el fiscal, Miguel Ruiz, describió como “grande”. Pasadas las 7:00 horas, el móvil de la víctima accedió a una aplicación de vídeos y otra de compras. A las 10:24 horas se apagó uno de los móviles y diez minutos después -a las 10:34- el segundo. Nunca se llegaron a activar de nuevo.

Los teléfonos también son importantes en cuanto al relato que hizo en su momento Fátima del día de los hechos, en este caso no por la ubicación, sino por el registro de llamadas. Según los agentes, la acusada dijo que el día del crimen, el 10 de septiembre, que se despertó por una llamada que recibió de su hermana.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que es ella la que primero realiza llamadas y luego es cuando ya recibe la de su hermano.

Dinero y uñas

Al igual que en las dos sesiones anteriores, en la tercera jornada también se habló de cuestiones económicas y de las uñas de la víctima y la de la acusada.

Los agentes hicieron un cálculo aproximado de lo que ganaba Leticia y situaron la horquilla entre los 8.000 y los 10.000 euros mensuales. Además, comprobaron que en los cuatro meses anteriores al crimen Leticia mandó alrededor de 28.000 euros destino a Paraguay para su familia.

Respecto a las deudas entre la acusada y su compañera de trabajo, rescataron una conversación de WhatsApp entre la víctima y un amigo, en la que ella le dice que Fátima le debe unos 11.000 euros y que no se los devuelve. Sin embargo, no permitieron poner algo de luz sobre la situación económica de Fátima, ya que no realizaron una estimación de cuánto ganaba.

En cuanto a las uñas, declaró la peluquera que atendía a ambas. Contó que tres días después de su muerte las dos tenían cita con ella: Leticia para hacerse las uñas y arreglarse el pelo y Fátima solo para el pelo. Esto es importante porque la acusada tenía tres uñas rotas tras el crimen y una de las cuestiones a esclarecer es si ya las tenía así antes de la muerte de Leticia.

Que no pidiese cita para arreglarse las uñas podría indicar que no las tenía rotas, sin embargo, la peluquera contó que pedían cita con bastante antelación, una semana aproximadamente.

10 de septiembre de 2021: Movimientos del móvil de leticia

Sobre las 3:20 horas

La acusada y la víctima llegan a su vivienda situada en O Barco procedentes del club en el que trabajaban. Una vez en el piso, los dos móviles de Leticia se sitúan en su habitación.

4:19 horas

Última conexión del móvil de Leticia al Whatsapp, aunque los agentes sospechan que no fue ella la que se conectó.

Pasadas las 6:00 horas

El móvil de Leticia se mueve de la habitación a la cocina, pero ella ya está muerta.

Después de las 7:00 horas

El móvil de la víctima accede a dos aplicaciones.

10:24 horas

El primer teléfono de Leticia se desconecta.

10:34 horas

El segundo móvil se apaga y, al igual que el otro terminal, nunca más vuelve a encenderse.

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