Atrás queda un año difícil para Valdeorras

BALANCE ANUAL

Los incendios de agosto, los casos de violencia machista o la situación sanitaria conmocionaron a la comarca

Horas después de alcanzar San Vicente, las llamas seguían destruyendo construcciones.
Horas después de alcanzar San Vicente, las llamas seguían destruyendo construcciones.

El año que finaliza va ser difícil de olvidar en Valdeorras, especialmente, por quienes sufrieron las consecuencias de unos incendios que en agosto arrasaron más de 30.000 hectáreas de monte en los nueve concellos de la comarca, destruyendo construcciones, como sucedió en San Vicente (Vilamartín), pero también en otros núcleos valdeorreses como Mones, Fervenza o Cesures. En la aldea vilamartinesa, las llamas se llevaron por delante unas 120 de las 150 construcciones de la aldea.

Lo que en Seadur (Larouco) comenzaba el 13 de agosto como un incendio más la fuerza del viento lo desbocaba, propagándose a los concellos próximos de Petín y A Rúa, donde prendió en un vertedero que estuvo soltando humo dos semanas. Desde esa zona se propagó a otros concellos amenazando un buen número de aldeas. Otro fuego, este iniciado en Zamora, alcanzaban los concellos valdeorreses próximos: Carballeda, A Veiga y O Bolo. La catástrofe del fuego reunió a 1.500 personas en una manifestación que recorrió el centro de O Barco. Convocada por el colectivo Terra en Pé, al finalizar fue leído un manifiesto contra la falta de prevención y planificación forestal, el abandono del rural y la impunidad de los incendiarios. Los manifestantes denunciaron que Valdeorras no puede seguir siendo víctima de unos incendios que se repiten todos los veranos.

También hubo protestas por la situación sanitaria. En este ámbito, la Asociacion de Silicosis Valdeorras (Asilival) movilizó a decenas de personas varios jueves para reclamar la incorporación de un neumólogo al Hospital Público Valdeorras. Las constantes quejas por la situación del distrito sanitario de O Barco se tradujeron en una multitudinaria manifestación de aproxidamante 5.000 personas que en noviembre criticaron la falta de especialistas o las demoras en las pruebas diagnósticas, entre otras deficiencias en la sanidad pública de Valdeorras, Trives y O Bolo.

La violencia machista también castigó a la comarca, conmocionando a los valdeorreses. El domingo 6 de abril, una mujer de 76 años era acuchillada en su domicilio de As Ermidas (O Bolo), falleciendo como consecuencia de las heridas recibidas y siendo detenido su marido, de 72 años, quien horas después confesaba en el Juzgado de Trives haberla acuchillado. El de As Ermidas no es el único caso de violencia machista que vivió la comarca en 2025. A finales de mayo, una mujer de nacionalidad colombiana y 35 años de edad se lanzaba desde el balcón de un cuarto piso a la plaza de Andrés de Prada instantes después de asomarse y pedir auxilio. Minutos después, era detenida su pareja, de 43 años, de quien supuestamente intentaba escapar. Días antes del Fin de Año, otro suceso horrorizó a la sociedad valdeorresa, la detención de un coruñés y una valdeorresa. Ella es investigada por presuntamente agredir sexualmente a sus dos hijas menores de edad, grabar los hechos para vender la grabación y prostituir a una de ellas a cambio de dinero para droga.

En el campo político, la comarca asistió a dos relevos en otras tantas alcaldías. Primero fue en O Bolo. Aquí, el cabeza de lista de Somos O Bolo, Miguel Ángel García Fariñas, ocupaba el sillón del hasta entonces alcalde del PSOE, Alberto Vázquez Rodríguez. Fue el día 23 de junio, como consecuencia de un pacto de gobierno.

Un par de meses después, el regidor barquense, Alfredo García Rodríguez, abandonaba un sillón que ocupó durante 26 años. “Voy a cumplir 73 años y las fuerzas ya no son las mismas. Ser alcalde de O Barco requiere una dedicación total, un esfuerzo absoluto y yo no me veo ya con esa fuerza”, argumentó el regidor. El 1 de septiembre, recogía el bastón de mando el teniente de alcalde, Aurentino Alonso Araujo.

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