Divulgar tras la tragedia

RURAL GALLEGO

Felipe Morales es un joven biólogo de O Barco que acaba de sacar la plaza de profesor en un instituto de secundaria y que divulga sobre la naturaleza a través de las redes sociales de una forma práctica y sencilla con su canal @profesortejon

Felipe Morales, biólogo, profesor y divulgador en redes sociales
Felipe Morales, biólogo, profesor y divulgador en redes sociales

Felipe Morales, es biólogo de formación y con un máster en conservación de la biodiversidad terrestre, además de profesor de secundaria de Biología. Pero su compromiso con la naturaleza va mucho más allá de las aulas: desde 2018 se dedica a la divulgación científica en redes sociales bajo el nombre de @profesortejon, con el objetivo de acercar la biodiversidad a todos los públicos de una manera sencilla y cercana. “Estoy muy contento con lo que estoy consiguiendo y muy feliz. Creo que es útil, y que hace falta más divulgación de este tipo” detalló.

En Valdeorras, los incendios recientes dejaron una herida profunda. Felipe lo tiene claro: “Creo que no acabamos de ser conscientes de las graves implicaciones que tienen estos incendios”. Muchos animales consiguieron escapar, como zorros, lobos, jabalís o corzos, pero otros tantos murieron en el intento. “Ponte en la piel de cualquier animal: un cambio en la dirección del viento y no hay escapatoria, se ven rodeados y sin salida”, explicó.

“Es difícil poner una fecha, pero no soy muy optimista. La regeneración de un suelo puede tardar décadas en producirse”

En sus recorridos por el monte tras los incendios, se encontró con corzos, jabalís, zorros y topos muertos. La pérdida es devastadora y, en cuanto a la vegetación, el paisaje habla por sí mismo: “Nos ha dejado un manto negro. Un desierto”.

Respecto a la recuperación del entorno, Felipe no se muestra optimista. “Es difícil poner una fecha, pero no soy muy optimista”, confiesa. Explica que depende del clima, del ecosistema previo y, sobre todo, del estado del suelo. Si llegan lluvias torrenciales, podrían arrastrar la poca tierra fértil que queda, y la regeneración de un suelo puede tardar décadas. Aunque los pinos son especies adaptadas al fuego, este incendio fue tan intenso que arrasó también semillas y nutrientes. “Al final, acaban apareciendo otras especies más oportunistas y el ecosistema sufre un proceso de matorralización”.

“Creo que no acabamos de ser conscientes de las graves implicaciones que tienen estos incendios”

Las zonas de San Vicente, Baxeles, Córgomo y Cernego fueron especialmente golpeadas. Allí, el fuego arrasó montes y casas, dejando apenas algunos parches verdes dispersos, los únicos refugios a los que la fauna puede acudir en busca de agua y alimento. “Cualquier montón de ramas ya les sirve. Nos costaba mucho encontrar otro color distinto al negro. El fuego se lo ha llevado todo” explicó a su vez que añadió que su forma de desplazarse es en 4x4 por estos lugares.

Ante este panorama, propone dos vías de acción. A corto plazo, proteger el suelo de la erosión y crear refugios para la fauna. A largo plazo, un cambio de modelo: “Lo que tenemos que hacer es trasladar nuestra rabia a las urnas. Defender otro modelo forestal y enfrentarnos radicalmente al recorte de lo público” detalló.

En su análisis, el abandono del rural es una de las causas principales: montes llenos de matorral, burocracia que dificulta el desbroce y una política forestal centrada en pinos y eucaliptos, especies que favorecen la propagación del fuego. “Todo ello a costa del bosque caducifolio, que actúa como barrera contra los incendios”. A esto se suma la falta de efectivos: “En Galicia empezamos la temporada de incendios con menos bomberos de los necesarios”.

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