La industria marítima reclama un alto el fuego real en Ormuz para poder retomar su actividad
ATAQUE A IRÁN
Advierte de que pagar el peaje para cruzar el estrecho podría interpretarse como "complicidad" con organizaciones terroristas o como una "violación" de las sanciones, y los seguros de los buques serían "nulos" al adentrarse en el golfo Pérsico
Tras semanas de tregua entre Estados Unidos e Irán, que continúan negociando un acuerdo que ponga fin al conflicto en Oriente Próximo, el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz dista mucho de la normalidad. La república islámica ha impuesto una suerte de peaje disponible solo para países afines y la potencia norteamericana mantiene un bloqueo naval sobre los puertos del país centroasiático: en ese contexto, los barcos pasan con cuentagotas y el grueso de las navieras descarta por ahora volver a utilizar esta importante ruta comercial hasta que el alto el fuego no sea real y dejen de registrarse ataques cruzados.
De ello han hablado los responsables de algunas de las principales asociaciones de armadoras, citadas en Madrid para hablar de seguridad marítima en la zona que abarca desde la costa de Somalia pasando por el mar Rojo y todo el golfo Pérsico hasta el ahora archiconocido estrecho de Ormuz.
"La situación es tan peligrosa que solo unos pocos armadores han sido capaces de asumir el riesgo", ha reconocido Jakob Larsen, el jefe de seguridad de la mayor asociación de armadores del mundo, Bimco, hablando de Ormuz; mientras Phillip Belcher, directivo de la asociación de propietarios de buques cisterna Intertanko, ha reclamado "un acuerdo adecuado" que conlleve el fin de la violencia en ese paso.
Y si Larsen asume que "llevará un tiempo aún" normalizar la situación, Belcher ha depositado sus esperanzas en la coalición de voluntarios que están promoviendo Francia y Reino Unido para garantizar la libertad de navegación a través de ese estrecho una vez se silencien las armas. Por el momento, incide, "no es una ruta segura", ya que incluso buques que habían pagado el peaje a Teherán fueron "atacados y apresados" por la Guardia Revolucionaria.
Al hilo de eso, el director del departamento de Marina de la Cámara Naviera Internacional, John Stawpert, ha rechazado "la afrenta a la libertad de navegación" que supone ese peaje, que también puede interpretarse como una "violación" de las sanciones impuestas a Irán o una "complicidad" con organizaciones terroristas, como ha sido catalogada en varios países la Guardia Revolucionaria de Irán. Y, sin dejar de hacer hincapié en que ningún mecanismo faculta a la república islámica para imponer una tasa, ha advertido además de que los seguros de los buques serían "nulos" al adentrarse en el golfo Pérsico.
Marineros varados
Otra de las cuestiones que han abordado es la situación de los barcos y los marineros que siguen en aguas del Golfo tres meses después del estallido del conflicto. Son, según las estimaciones de la Organización Marítima Internacional, unas 20.000 personas en un millar de embarcaciones.
Su situación es desesperada, tal y como ha subrayado Phillip Belcher. "Son marineros inocentes" que han visto cómo se sucedían los ataques e incluso cómo "algunos barcos saltaban por los aires". "Todo ello ha tenido un efecto real no solo en su salud mental sino también en su salud física", ha apuntado, para explicar que algunos de ellos sufrieron heridas como consecuencia de los ataques.
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