Pedidos récord y gasto militar al alza: la industria de defensa entra en su era dorada
ARMAMENTO
Las grandes empresas de defensa occidentales registran un arranque del año de crecimiento histórico impulsadas por la reciente acumulación de conflictos
Durante los últimos años, el gasto militar quedó en un segundo plano en las agendas de los gobiernos occidentales: en Europa, la caída del Muro de Berlín abrió una larga etapa de recortes en defensa; en Estados Unidos, el fin de las guerras de Irak y Afganistán redujo el boom de la apuesta realizada durante la primera década de siglo. Desde entonces, la potencia norteamericana mantuvo su trayectoria de inversión gradual y estable, propia de su condición como mayor inversor militar del mundo, mientras que el viejo continente aumentó su presupuesto de defensa exponencialmente a partir de 2022, con el estallido de la guerra en Ucrania. Pero ha sido la reciente acumulación de conflictos activos —la invasión rusa y el estallido de la contienda en Oriente Próximo— lo que ha convertido el rearme en una prioridad política a ambos lados del Atlántico.
Los gobiernos han respondido al nuevo escenario bélico —y a la reclamación del presidente de Estados Unidos de fortalecer la OTAN— aumentando el gasto militar, y el sector lo refleja en sus resultados de arranque del año: las grandes empresas crecen, la mayoría de las cotizadas bate sus propios récords y las carteras de pedidos alcanzan niveles sin precedentes.
Según los datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, el gasto en defensa global aumentó un 2,9% en 2025 y acumula un alza del 41% en la última década. Solo el año pasado, el desembolso rozó los 2,5 billones de euros, y Estados Unidos, China y Rusia concentraron más de la mitad de la inversión en armas, tecnología y suministros procedentes de la industria bélica. Europa, por su parte, aumentó su apuesta un 14% ese mismo ejercicio, hasta situarse en el nivel más alto jamás registrado en la región, con países como Alemania, España y Polonia liderando los incrementos.
Solo Estados Unidos copa un tercio del gasto mundial, lo que se refleja en la hegemonía de sus empresas en el mercado mundial de armamento. Un ejemplo de estos gigantes de la industria es RTX Corporation, el fabricante de los misiles Patriot. En este primer trimestre ingresó 22.100 millones de dólares, anotándose un crecimiento del 8,7% respecto al mismo período del año anterior gracias al impulso del proyecto de escudo antimisiles Golden Dome. Otro gran competidor, el conglomerado de empresas aeroespaciales y de defensa Northrop Grumman, que construye el bombardero nuclear B-21, registró un crecimiento del 4% en estos primeros tres meses. La sexta mayor contratista de defensa del país norteamericano, L3Harris Technologies, especialista en satélites militares, sistemas de misiles y comunicaciones de combate, no se queda atrás, pues ingresó 5.744 millones de dólares, un 12% más que en el arranque de 2025.
En el contexto europeo, Alemania se sitúa como el cuarto mayor inversor militar del mundo, aunque a mucha distancia de Estados Unidos, con un 3,9% del gasto global. En este marco, Rheinmetall se ha consolidado como símbolo del rearme continental, facturando este trimestre 1.938 millones de euros, un 8% más que el pasado año. Además, la empresa acumula 73.000 millones de euros en pedidos en cartera, y acaba de inaugurar una nueva división naval comprando uno de los astilleros históricos de Alemania.
Las empresas ya no dan abasto. No solo están aumentando su producción de forma exponencial, sino que están invirtiendo en nuevas fábricas ante la necesidad de satisfacer la gran demanda de los gobiernos: en su gran proyecto de defensa antimisiles, Trump estima gastar cerca de un billón de dólares, y la Unión Europea destinará a su programa SAFE unos 150.000 millones de euros.
El mercado norteamericano
A nombres como RTX o Northrop Grumman se le suman otras grandes industrias norteamericanas que están centrando sus esfuerzos en las divisiones de misiles y defensa antiaérea. Lockheed Martin, la empresa de defensa pura más grande del mundo y la fabricante del F-35, el caza de combate más vendido de la historia, facturó solo en el primer trimestre del año 18.000 millones de dólares, a pesar de que su crecimiento en este ámbito se limitó al 0,3%. Sus misiles PAC-3 y los contratos con el Departamento de Defensa de EE. UU. siguen siendo el motor de su negocio, con una cartera de pedidos que asciende a 186.400 millones de dólares.
A este dinamismo se suman General Dynamics, cuyos ingresos aumentaron un 10% impulsados por su división de submarinos nucleares, y corporaciones como Boeing y GE Aerospace. Ambas empresas, que normalmente triunfan en el sector comercial, en este primer trimestre se vieron aupadas por las inversiones en defensa: mientras la primera registró un crecimiento del 14% en ingresos totales gracias a la subida del 21% en su departamento militar; la segunda también se anotó un alza global del 19% en virtud de un incremento de 4.200 millones de dólares en pedidos armamentísticos en ese período.
El rearme de Europa
Las empresas de defensa del viejo continente también presentan resultados sólidos más allá de Alemania. Leonardo, el gigante italiano que recientemente adquirió la compañía Iveco Defense, ingresó 4.448 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 6,9% más que el año anterior. Su división de aeronáutica militar registró el mayor salto en pedidos nuevos del trimestre, un 94,1% más, impulsado por contratos con Austria, Italia y Alemania.
En el resto de Europa, la francesa Thales, especializada en electrónica militar, creció un 9,7%, hasta los 5.316 millones de euros; mientras que en la región escandinava, la sueca Saab cerró el trimestre con un crecimiento del 23,6% en ingresos, con todas sus divisiones registrando subidas de doble dígito. Ante la perspectiva de una demanda sostenida, el CEO de la empresa, Micael Johansson, ya anunció nuevas inversiones para aumentar su producción en Suecia, EE.UU. e India.
Por su parte, la española Indra vivió uno de sus mejores trimestres, al ver elevados sus ingresos en casi un 15%. Su división de defensa facturó un 32,5% más y su cartera de pedidos se disparó un 279%, respaldada por los programas de modernización del ejército español y el proyecto europeo de avión de combate.
Horizonte positivo
Si los resultados de este primer trimestre ya devuelven una realidad más que positiva a las empresas de defensa, las previsiones permiten augurar que los próximos serán aun mejores.
Rheinmetall pronostica un crecimiento de hasta el 45% en sus ventas para este año, y no es la única con motivos para el optimismo: a modo de ejemplo, RTX Corporation acumula 109.000 millones de dólares en contratos militares pendientes de ejecutar, cifra que le asegura trabajo durante años.
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