Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Estos días festivos he estado encerrado, voluntariamente, “Na Cova do Ladrón nos montes da Chaira en Limeres”. Tal pretencioso objetivo era imitar “La caverna” de Platón, tratando de entender el comportamiento de las personas ante la deshumanización; además de Platón me acompañaron en este viaje enigmático Hannah Arent, y Kant. El resultado ha sido esclarecedor y traumático, aunque la soledad, a pesar de convivir con los más sabios pensadores filósofos de la historia de la humanidad, solo ha sido superada gracias al recuerdo espectral de los seres queridos ya que los vivos empiezan a morir. Con su fallecimiento una parte de mi espíritu intenta acompañarles en su camino hacia la NADA creadora del SER, que con el Todo configuran la trinidad redentora de los agnósticos seguidores de Atón, el Dios de Akhenaton. Para viajar al mundo imaginario de los nacidos para “Pensar”; me he protegido con la pintura rebosante de dinámicas formas de colores del pintor ourensano Quesada Blanco (Armagedón, Encuadre y distorsión, Win Zip).
En la caverna hemos visto a muchos ciudadanos encadenados. Entre ellos la relatora de la ONU, Francesca Albanese, su delito criminal fue el escribir la verdad sobre el genocidio palestino y su castigo “la no existencia”, privándola de todos sus derechos como persona. Son muchos los fantasmas de las víctimas del imitador del pastor Heróstrato que quemó el templo de Artemisa intentando pasar a la Historia de una forma relevante (todo vale para alcanzar la eternidad terrenal), paradójicamente se le aplicó “damnatio memoriai”, algo que no soportaría el egocentrismo del vanidoso “T.A.C.O”. “Trump Always Chicken Out” (Trump siempre se raja).
Con asombro contemplamos como un anciano, con rostro desfigurado y cabello de fuego, destruía con buldóceres gigantescos el edificio de las Naciones Unidas (ONU), la sede de la OTAN, las instalaciones de la UE, para posteriormente proceder a su ocaso definitivo. Con vergüenza observé como le rendían vergonzosa pleitesía los Jefes de Estado y/o de Gobierno europeos, encabezados por el laborista Keir Starmer, el Francés Emmanuel Macron y el alemán Friedrich Merz. Pocos fueron los que mantuvieron dignamente la soberanía de su país, entre ellos está el Presidente del Gobierno de España.
Mientras esto sucede, una amarga conciencia invade al Partido Demócrata por haber mantenido una cobarde pasividad, ante el grotesco imitador de Adolfo Hitler. A pesar de la humillación del partido, sus líderes han sido encerrados en la Caverna, borrados del mapa, sin derechos constitucionales y declarados enemigos del pueblo.
Un nuevo totalitarismo basado en la mentira (la posverdad) se extiende por el mundo, persiguiendo a migrantes, pro palestinos, asiáticos, negros, universitarios, científicos, librepensadores, ateos, LGBTIQ… Todos ellos considerados presuntos delincuentes. Como medida preventiva serán borrados de las estadísticas, de los censos, se anularán los títulos universitarios de los que renieguen de la verdad absoluta del Antiguo Testamento y a partir del año 2026 será obligatorio cantar las canciones del grupo Hakuna en todos los actos públicos.
Todo es efímero y así lo define Stiglitz (Economista americano de origen judio): “Trump está acelerando el fin de la hegemonía estadounidense”. Sentí la necesidad de huir de la Cueva del ladrón, pero los tres filósofos me retuvieron con suavidad y con gestos serios me conminaron a que escuchara sus conclusiones: Platón después de la condena a muerte de Sócrates dictada por la Asamblea Ateniense reafirmó su propuesta “Propongo un gobierno de sabios, sin democracia para imponer el orden desde arriba”, Trump lo hizo cambiando la palabra sabios por millonarios. Arent estimula el pensar propugnando que el totalitarismo despoja a los humanos de su singularidad reduciéndolos pura facticidad sin dignidad. Su oferta a la humanidad es enseñar a pensar desarrollando la actividad crítica sustituyendo el yo por el nosotros. Por su parte Kant, coincidiendo con Arent, defiende que debemos ponernos en lugar de los demás y reflexionar si nuestras acciones pueden justificarse universalmente... Aturdido por la cascada de ideas ,vuelve a pensar, protegido por los colores de la pintura de Quesada Blanco, recordando un texto de Martínez Mascuyán: “La historia y los hechos sólo existirían en la medida en que nos los contemos a nosotros mismos por eso es tan fácil convertirlos en materia de opinión”. Saliendo de la Cueva pude observar como Martínez Mascuyán aplicaba el “damnatio memoriai” a Trump condenándolo a la inexistencia de los soberbios.
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