Dónde está el dinero del rescate bancario

Publicado: 21 nov 2024 - 01:30

A lo largo del mes de octubre hemos visto como los bancos nos han presentado sus nuevos récords de beneficios millonarios correspondientes a los tres primeros trimestres de 2024. Según los resultados publicados por los seis grandes bancos españoles que cotizan en el Ibex 35, el sector ganó 23.656 millones entre enero y septiembre, casi un 20% más que en el mismo período de 2023. La noticia es un orgullo para la economía española y en especial para ellos.

A finales de 2012 la SAREB compró a los bancos rescatados casi 200.000 activos problemáticos (préstamos a promotores e inmuebles), por los que pagó 51.000 millones de euros

Pero, retrocedamos una docena de años, que no son tantos. Corría junio de 2012 y en España era presidente Mariano Rajoy. Cierto halo de incertidumbre rondaba por nuestras calles. Hablábamos de la prima de riesgo, de salirnos del euro y volver a la peseta, de retirar nuestro dinero de los bancos españoles y meterlo en bancos alemanes. La burbuja inmobiliaria había llevado a la banca a una difícil situación de insolvencia y falta de liquidez. España se vio obligada a pedir apoyo financiero a Europa, que se lo otorgó a través de una línea de créditos blandos, dirigido al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), para que este pudiera inyectarlo en las entidades bancarias españolas que así lo demandaran. Probablemente el gobierno de ese momento hizo lo que tenía que hacer. Dejar caer al sector financiero del país no era una opción, porque hubiese significado dejar caer al propio país. Recordemos que entre 2010 y 2013, Grecia (en dos ocasiones), Portugal, Irlanda y Chipre, fueron rescatados por la Unión Europea.

¿Cuál fue el importe de las ayudas inyectadas a la banca española?

El 20 de julio de 2012, el Eurogrupo aprobó un importe de 100.000 millones de euros para el sector financiero del Estado español. Según nota informativa del Banco de España de noviembre de 2019 (siete años después), el rescate ascendió definitivamente a 64.098 millones de euros, de los que se habían recuperado 5.225 millones, un pírrico 8%.

Como este dinero no fue suficiente, también hubo que limpiar los balances de nuestros bancos de, ojo al eufemismo, activos tóxicos. Así se creó el “banco malo”, la SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria). Aquí, si me permiten un inciso, ahí se lo dejo: a nivel económico y financiero, en general, cuanto más largo sea el nombre, peor. Perdón, que me despisto, hablábamos del “banco malo” (el nombre es evocador), un pozo en el cual depositar todas las partidas de dudosa procedencia que figuraban, en mayor o menor medida, en los balances de todos los bancos españoles. A finales de 2012 la SAREB compró a los bancos rescatados casi 200.000 activos problemáticos (préstamos a promotores e inmuebles), por los que pagó 51.000 millones de euros. A día de hoy la SAREB cuenta con cerca de 50.000 viviendas que se venden en el mercado minorista a través de empresas comercializadoras. Quizás no sea el momento, pero no hace mucho hablábamos de la escasez de vivienda y aquí de un plumazo aparecen 50.000.

Pero volvamos al rescate ¿Qué entidades fueron las que más dinero necesitaron?

La que más ayuda pública tragó fue Bankia (22.400 millones de euros), entidad que además de crear un agujero millonario, nos dejó un catálogo bastante completo de los excesos y pecados de la época, personificados en la figura de Rodrigo Rato, que en 2017 fue condenado a cuatro años y medio de cárcel, por un delito continuado de apropiación indebida entre 2003 y 2012, en el caso de las tarjetas black. A Bankia le siguieron Catalunya Banc (12.500) y Nova Caixagalicia (9.400). Entre estas tres, un 70% del total del rescate. Y mira tú que casualidad, ninguna de ellas existe a día de hoy. En total fueron 15 las entidades que percibieron ayudas. Hoy estas quince están en manos de 6 bancos, fruto del proceso de absorciones y fusiones.

¿Cuáles fueron los beneficios del rescate para el sector bancario español?

Fue un gigantesco proceso de concentración bancaria. Teníamos casi medio centenar de entidades y ahora poco más de diez. Las grandes son más grandes y como siempre ocurre en tiempos de vacas flacas, los ricos se hacen más ricos.

Pero, perdonen que insista ¿Y qué hay de lo nuestro? O, mejor dicho, ¿Cuánto dinero han devuelto los “pobres damnificados” de la burbuja inmobiliaria?

El Banco de España hace años que no actualiza los datos de cuál es la cuantía que ha sido devuelta por parte del sector bancario español. Las fuentes más optimistas hablan de que se ha recuperado en torno al 25% del descalabro. Si cualquiera de nosotros dejase de pagar su hipoteca, seguramente no pasarían 12 años hasta ser embargados. Además, alguien que dejase de pagar su hipoteca no desvelaría los beneficios millonarios que obtiene año tras año de manera recurrente (salvo que cotice en bolsa).

Que no se interprete todo lo dicho anteriormente como un extracto del relato escrito en 1883 por Howard Pyle sobre un tal Robin Hood, héroe popular cuya máxima era robar a los ricos para repartirlo entre los pobres. Esto solo pretende ser una humilde reflexión de que tanto los pobres como los ricos, deben hacer frente a sus deudas, y por supuesto, devolverlas en tiempo y forma, y con los pertinentes intereses, de lo contrario, donde estaría el negocio.

Tras lo expuesto hasta ahora, trato de entender el actual malestar del sector bancario con la prórroga por tres años más del impuesto extraordinario a la banca. Según Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), se trata de una multa a un sector que resulta antipático por razones ideológicas y que, además, penalizará el crecimiento de las entidades y perjudicará a sus clientes. Un dato al respecto de este impuesto. La última factura pagada por este concepto por parte de Grupo Santander, Caixabank, BBVA, Bankinter, Sabadell y Unicaja supuso 1.000 millones de euros. No parece salvaje la cifra a la vista de las que encabezan este artículo.

Sigo buscando en la hemeroteca un solo banco que criticase el rescate bancario de 2012 y no lo he encontrado. Aquel balón de oxígeno además de salvarlos a ellos, perjudicó a sus clientes e incluso a los no clientes, puesto que con el dinero de todos (a través del endeudamiento de nuestro Estado) se evitó la caída del sector en España (que era lo que tocaba).

Ahora, a la vista de los resultados de récord que los bancos españoles obtendrán a cierre de 2024, les toca. ¿Y si empezamos por reembolsar al Estado lo que falta del rescate?

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