España no sale de su baja productividad

CUENTA DE RESULTADOS

EEUU tiene un alto nivel de productividad, superior al de la Unión Europea, que está, a su vez, por encima del de España. Galicia no alcanza la media española, pero avanzó en los últimos diez años

Publicado: 26 abr 2025 - 23:59
Dos trabajadores del sector industrial.
Dos trabajadores del sector industrial.

La productividad viene dada por la relación entre lo que se produce y los recursos que se utilizan para ello; básicamente, la mano de obra, los materiales y la energía. Es un concepto clave en la economía porque mide la eficiencia del sistema productivo y tiene un impacto significativo en el crecimiento del PIB y la mejora de la competitividad.

España crece, pero sigue atrapada en la baja productividad: una brecha que ni se cierra ni parece querer cerrarse. Los españoles trabajan un número moderado de horas, pero su productividad sigue siendo baja. Según los datos de la OCDE y Eurostat, la productividad por hora trabajada en España apenas alcanza el 80% de la media europea. Y lo preocupante no es solo esa distancia, sino que no hay signos claros de que la brecha tienda a cerrarse. Aún más alarmante resulta observar que, mientras España se estanca, la UE en su conjunto se aleja de EE UU, cuya economía combina más horas de trabajo con una productividad muy superior. Galicia no alcanza la media española, pero avanzó en los últimos diez años.

Mientras España se estanca, la UE se aleja de EE UU, que combina más horas de trabajo con una productividad muy superior

El diagnóstico es claro: a pesar del absentismo, España no tiene un problema de falta de esfuerzo laboral. En 2023, los trabajadores españoles registraron una media de 1.577 horas trabajadas anuales, por debajo de la media de la OCDE y por encima de las cifras de países como Alemania (1.340 horas) o Dinamarca. Tampoco está ante un fenómeno exclusivo: en la propia UE existe una gran heterogeneidad, con países como Grecia que superan las 1.930 horas anuales por empleado. Sin embargo, el tiempo trabajado no guarda una relación directa con la riqueza generada. El problema, en definitiva, no es cuánto se trabaja, sino cómo se trabaja.

La productividad media de España, situada en torno a los 42 dólares por hora trabajada (ajustados por paridad de poder adquisitivo), dista no solo de la media europea, que ronda los 55 dólares, sino que queda todavía más lejos de la estadounidense, cercana a los 80 dólares. Esta diferencia no es casual. Responde a factores estructurales que, lejos de corregirse, se perpetúan con el tiempo.

Uno de los elementos fundamentales que explican esta baja productividad es la estructura económica. Sectores como la hostelería, el turismo o la agricultura, que tienen un peso notable en la economía española, presentan tradicionalmente una productividad más baja que las actividades industriales o de servicios tecnológicos avanzados. Mientras tanto, EE UU y las economías más dinámicas del norte y centro de Europa concentran cada vez más su actividad en sectores de alto valor añadido. Las tecnológicas de EE UU son el ejemplo más claro.

Otro factor determinante es la inversión en tecnología e investigación y desarrollo (I+D). España sigue destinando a estas partidas un porcentaje del PIB inferior al de Alemania, los Países Bajos o EE UU. Sin una apuesta decidida por la innovación, es difícil esperar saltos de productividad sostenibles. A esto se suma una debilidad persistente en la educación y la formación continua: los sistemas más exitosos, como el estadounidense o el nórdico, invierten considerablemente en capital humano a lo largo de toda la vida laboral, mientras que en España persiste la desconexión entre el mundo educativo y las necesidades del mercado de trabajo. La cultura empresarial y la organización del trabajo también influyen.

Protagonistas

Pedro Sánchez - Presidente del Gobierno

Ejemplos europeos muestran que trabajar menos puede ir de la mano con producir más, si se acompaña de reorganización del trabajo, formación y digitalización. En España, su debilidad estructural convierte la propuesta en un arma de doble filo.

Yolanda Díaz - Ministra de Trabajo

Los países que han logrado compaginar jornadas más breves con altas tasas de productividad lo han hecho invirtiendo intensamente en innovación, reorganizando los procesos laborales y elevando la cualificación. No hay atajos, ministra.

Carlos Cuerpo - Ministro de Economía

En un entorno de competencia internacional feroz, especialmente en sectores de bajo margen, las decisiones improvisadas podrían traducirse en pérdida de competitividad, reducción del empleo o deslocalización de actividades productivas.

Juan Francisco Jimeno Serrano - Presidente del Consejo de la Productividad

El crecimiento de la productividad es esencial para los niveles de vida, pero España lleva años arrastrando un bajo crecimiento de la productividad, un factor clave para el aumento de la renta. Toca reforzar el capital humano y aumentar la inversión.

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