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Es una de las plantas que no puede faltar en Navidad, ya sea como parte de una composición, de un centro o para poner una nota de color en cualquier espacio. Sin embargo y a pesar de su popularidad, los cuidados de la gaulteria son poco conocidos hasta el punto de que muchas personas piensan que es una planta que no se puede disfrutar de año en año.
Originaria de Norteamérica, es una planta que crece de forma natural en bosques frescos, húmedos y ácidos. Su desarrollo, de carácter horizontal, crea un denso entramado vegetal de un máximo de 20 centímetros que crece a la sombra de coníferas y árboles caducifolios. Algo que confiere una increíble belleza a los parajes en los que crece de forma silvestre y que, en gran medida, nos da alguna que otra pista sobre sus necesidades. Y es que, a pesar de que durante la Navidad la tengamos dentro de casa, el acebo forma parte del grupo de plantas de exterior. Por lo que, una vez transcurridas estas fiestas, tendremos que sacarla al balcón, a la terraza o al jardín para velar por su bienestar
Al margen de sus hojas, lo que hace de la gaulteria una imprescindible en Navidad es la presencia de sus características bayas de color rojo intenso. Unas que aparecen durante el otoño y que, con los cuidados adecuados, pueden acompañarnos hasta el final del invierno. Previamente y aunque no es espectacular, la gaulteria regala durante el verano sus pequeñas flores blancas o rosadas en forma de farolillo de las que después brotarán sus bayas.
Durante esas fechas, como decíamos, es muy habitual tener la gaulteria dentro de casa. Un hábitat que no es el suyo pero en el que puede sobrevivir si tomamos ciertas precauciones fundamentales
Para que se sienta lo más cómoda posible, es importante colocar la gaulteria en un espacio muy luminoso sin sol directo y con una temperatura relativamente fresca, de máximo 18 grados. Tan importante como esto es mantenerla alejada de fuentes artificiales de calor, como radiadores o estufas, y de corrientes de aire caliente.
Es recomendable que, durante las noches, salga al exterior. Agradecerá el frío nocturno.
La gaulteria es una planta sumamente sensible a los encharcamientos, por lo que tendremos que controlar que tenga buen drenaje y que no nos excedemos. Aunque necesita un sustrato ligeramente húmedo, el mejor indicativo para regar es cuando se han secado los 2 centímetros de la tierra superior de la maceta.
Tan importante como esto es regar poco a poco y evitar siempre el agua calcárea.
Si mantenemos una buena pauta de hidratación y la gaulteria está en un espacio fresco, no necesitará buena humedad ambiental. Es caso de que consideres que es necesario refrescar el ambiente, evita mojar sus bayas: pueden estropearse.
Una vez transcurrida la Navidad, es momento de llevar a nuestra gaulteria al lugar que le pertenece: el exterior. Un espacio en el que podrá crecer sana y con el ambiente que necesita si le damos los cuidados que precisa.
Dados sus orígenes naturales, la gaulteria es una planta que no tolera el sol directo. Un buen motivo para que la tengamos en una sombra luminosa o semi sombra. Si la plantamos directamente en suelo, debemos considerar que no puede recibir de forma directa el sol de mediodía ya que podría quemar sus hojas.
No temas exponerla al frío, ya que agradece las bajas temperaturas, aunque conviene saber que habrá que protegerla de heladas rigurosas o continuadas.
@achillea.flowers
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