Medalla de oro en impunidad

TRIBUNA

Publicado: 12 oct 2025 - 04:10 Actualizado: 12 oct 2025 - 10:12
Opinión en La Región
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Si la impunidad fuera disciplina olímpica, Ourense tendría un serio candidato a la medalla de oro. Lo que sucede en esta ciudad ya no es un anecdotario de polémicas, es un manual de instrucciones, perfeccionado a lo largo de los años, sobre cómo convertir escándalos de dimisión en meros trámites judiciales con destino al archivo. Un milagro ourensano donde las verdades más evidentes se evaporan al entrar en el juzgado.

Tomemos como ejemplo la obra cumbre, los audios. Durante semanas, toda España escuchó a un alcalde hablar de financiación en B, de amañar adjudicaciones o de dar “el palo a lo grande”. La respuesta de Jácome fue una fantasmada posmoderna. Primero, en una rueda de prensa esperpéntica, aseguró que era un “montaje con IA”. Poco después, en un giro de guion maestro, denunció a la prensa por “revelación de secretos”. La contradicción es tan monumental que roza lo artístico: ¿cómo puede un holograma vocal guardar secretos? Un misterio que, al parecer, ni la física cuántica ni la justicia local tienen interés en resolver. La justicia, de hecho, nos ahorró el dilema: declaró las pruebas nulas y mandó el asunto al cajón de los recuerdos.

Hay que reconocer, no obstante, que este milagro de la impunidad no sería posible sin la colaboración de actores secundarios

Y mientras la justicia se declaraba convenientemente sorda, la ciudad asistía a pintorescas estampas nocturnas. Como la de aquella madrugada del 6 de mayo de 2023, horas después de la primera publicación, cuando el alcalde y su “conseguidor” se reunían, “espídicos” según testigos, a las puertas de la sede de Infraestructuras. De allí salió el segundo con una abultada mochila, capturado en vídeo. Un hecho que para cualquier fiscal de un lugar normal sería, como mínimo, sospechoso, aquí se trató como una anécdota sin importancia. Eso sí, la diligencia que no hubo para investigar mochilas sí la hubo para citar a declarar a los periodistas que lo publicaron. Las prioridades, como vemos, están meridianamente claras.

Así se construye el “método DO”, un método donde intentar endosar una multa a dos funcionarios es un “malentendido” que se archiva o donde retirar 50.000 euros en metálico de las cuentas de un partido se justifica como una ingeniosa maniobra para “evitar comisiones bancarias”.

Hay que reconocer, no obstante, que este milagro de la impunidad no sería posible sin la colaboración de actores secundarios. La oposición (PP, PSOE y BNG) merece mención de honor. Dieron el primer paso, fotogénico, de presentar la denuncia de los audios. Y luego, en un acto de prudencia estratégica o de siesta política, quién sabe, decidieron no personarse como acusación popular. Renunciaron a fiscalizar el proceso desde dentro, por si su presencia molestaba. Una lección de laissez-faire sublime. Unos y otros, Gobierno y Xunta, PP y PSOE, normalizan esta anomalía política y se van de pasteleo con el que denunciaron.

Ahora, el manual de supervivencia se enfrenta a su examen final. Ya no hay grabaciones clandestinas que anular, sino nóminas públicas, facturas, una confesión ante la policía y fotos, muchas fotos. El veredicto no nos dirá si Jácome es culpable. Nos dirá si en Ourense la justicia todavía existe.

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