En Portada: Concello de Ourense, chapuzas a domicilio

LA PREGUNTA DEL DÍA

El hombre puede alejarse a 406.777,9 kilómetros de la Tierra y completar la mayor distancia jamás recorrida, pero es incapaz de tapar las alcantarillas de la avenida de Portugal. Todo lo que podía salir mal en una obra de esta envergadura, salió mal. La principal razón: un Concello gobernado por la cuadrilla de "Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio".

Publicado: 10 abr 2026 - 13:09
Opinión Xaime Calviño
Opinión Xaime Calviño | La Región

La expedición Artemis está de regreso a nuestro planeta tras tomar imágenes inéditas de la cara oculta de la luna y de la propia Tierra. Si aterrizara aquí, en Ourense, la misión encontraría una sucesión de cráteres a lo largo de la A52 y también percibiría que las obras de la avenida de Portugal siguen bloqueadas, igual que cuando los cuatro astronautas despegaron hace una semana.

Es más, este jueves 9 de abril se cumplió un mes de la parálisis de los trabajos mientras las ratas campan a sus anchas por la principal travesía de O Couto. Sí, todo lo que podía salir mal, salió mal en una reforma destinada a convertirse en el gran bulevar del barrio. Ahora el Concello pretende rescindir el contrato con la adjudicataria por un “abandono sin justificación” y readjudicar la obra en una o dos semanas por la vía de la emergencia. El principal argumento es que la compañía, Opain, realizó una oferta a la baja. Es decir, si eso es así, el propio Concello admite que no fue capaz de detectar una propuesta temeraria o blindarse ante ella.

Por su parte, la empresa ya ha respondido con la impugnación de este proceso. Alega que el Concello le debía casi un millón de euros (835.025) porque “carecía de crédito presupuestario para pagar”, lo que forzó a la empresa a la parálisis de la obra y al preconcurso de acreedores. La primera pregunta que les planteo surge por su propio peso: ¿no sabía Opain que estaba contratando con la segunda capital de provincia más pufosa de España? Eso sí que es temerario.

La compañía también reconoce lo que tanto sospechaban los vecinos, los cuales se extrañaban porque pasaban las semanas y no veían operarios en el tajo. Esto es, que la obra estuvo parada entre noviembre y enero por una orden de Inspección de Trabajo. La segunda pregunta que les planteo es la siguiente: ¿cómo es posible que desde entonces no se produjese la más mínima reacción por parte del Concello y que se dejase correr todo ese tiempo hasta que la empresa anunció el bloqueo de la obra a través de un anuncio en La Región el pasado 9 de marzo?

Ahora los vecinos y comerciantes se temen lo peor, que esta chapuza a medio hacer prolongue en el tiempo a causa del litigio que se avecina.

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