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En el diccionario personal del escritor Pablo Cid Fernández (Allariz, 1981), falta un verbo perteneciente a la letra R: “rendirse”. Se trata de una exclusión voluntaria en la que ha trabajado durante toda su vida el hombre que nació con un enorme de déficit visual. Prueba de ello es la reciente publicación, a través de la plataforma de Amazon, de un libro autobiográfico que puede convertirse en una inspiración para muchos: “Una batalla ganada: de la oscuridad al aliento”, un relato íntimo de supervivencia al covid narrado en forma de diario, y que explora la capacidad del ser humano para afrontar retos y circunstancias límite. El volumen será presentado en el Liceo de Ourense, el 19 de febrero, a las 19,30, acto que será una oportunidad para acercarse al poeta y narrador Cid Fernández, y conocer de primera mano todo el entramado circunstancial que envuelve al libro y las peripecias vitales de su autor.
Pablo Cid nació en Gundiás, con una discapacidad visual del 95%. Esta condición, lejos de arrinconarle en la vida social, impulsó en él la sed de autosuperación y la necesidad de integrarse. Cursó los estudios primarios en su comarca natal en sistemas de enseñanza adaptados, y los secundarios en otras de su tipo en Pontevedra. Colaboró con Radio Allariz como locutor y técnico de sonido entre 1998 y 2004. Entre los años 2000-2001, fue operado de cataratas y este hecho mejoró medianamente su situación, aumentando en un 11% sus posibilidades visuales. Insertado en el campo laboral de Ourense trabajó como vendedor de cupones de Once durante 18 años. Luego, contra todas las restricciones previsibles se desarrolló en el sector de los servicios como agente comercial, vendiendo publicidad y seguros para Ocaso, empresa aseguradora. “Soy un culo inquieto. El trabajo para mí es vida, es la posibilidad de olvidarme de mis problemas y ser útil a los demás, emprender; hasta fundé una pequeña agencia de publicidad y marketing en 2014. En todo esto, desde pequeño, fue fundamental el apoyo de mi abuela Carmen Suárez Conde, la persona que con su ejemplo me dejó claro que no podía rendirme, que hundirme no era opción”, comenta Pablo con un requiebro de gratitud en la voz.
Pablo Cid, a sus 45 años, se ha impuesto el reto de narrar en un libro, el confinamiento personal y familiar durante los primeros meses de la pandemia en 2020. “Una batalla ganada: de la oscuridad al aliento”, es su primer trabajo extenso, (221 páginas) y un testimonio de lucha y resistencia individual frente al desafío lo desconocido y la muerte. Pero el reto no terminó en ese punto. Recientemente derribó el muro de la imposibilidad, diseñando y maquetando en el formato de Amazon (KDP) su propio libro, lo cual constituye una hazaña teniendo en cuenta un déficit visual de casi el 90%, con 6 dioptrías en el ojo derecho, y 6,5 en el izquierdo. “Siempre hay una salida para todo, por ejemplo, para leer letras pequeñas utilizo una lupa o la cámara del móvil. Tengo mi ordenador preparado para escribir porque es lo que realmente me apasiona. Estoy muy agradecido con muchas personas que incentivan mi trabajo, sobre todo con Avelino Jácome, el director de la revista Nós, A Xente do Redor, donde han aparecido, en 17 de sus 20 números, varios poemas y relatos de mi autoría”, apunta Pablo, o como le llaman sus contertulios: “O Cid Poeta”.
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