El petróleo y la inversión en IA sostienen la economía mundial
previsiones
La OCDE mejora una décima su previsión de crecimiento global para este año, hasta el 2,9%, pero advierte de que la energía mantendrá elevada la inflación durante más tiempo
La economía mundial ha absorbido mejor de lo previsto el golpe energético provocado por el conflicto en Oriente Próximo. El aumento de la producción de petróleo fuera del golfo Pérsico, el uso de rutas alternativas al estrecho de Ormuz y la liberación de reservas han reducido el impacto de las interrupciones en el suministro, y la inversión vinculada a la inteligencia artificial ha sostenido la industria y el comercio, hasta el punto de que la OCDE ha mejorado una décima sus previsiones globales de crecimiento para este año. Sin embargo, esta alza hasta el 2,9% encuentra su reverso en una inflación persistente, tipos de interés elevados y una factura financiera creciente para los gobiernos.
En todo caso, el think tank de las economías avanzadas advierte de que la capacidad de resistencia puede agotarse. De hecho, anticipa una caída de una décima —hasta el 3%— para 2027 debido al auge de los precios y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los hogares y a unas condiciones financieras más restrictivas. La revisión de la inflación es todavía más desfavorable: según los cálculos de la organización que dirige Mathias Cormann, la tasa del G20 subirá este año una décima más, hasta el 4,1%, y solo bajará al 3,6% el año próximo, cinco décimas por encima de la estimación anterior.
Y, aunque señala la inteligencia artificial como uno de los factores principales sobre los que descansa el crecimiento mundial, también alerta de los riesgos para la economía de una tecnología responsable de "casi dos tercios del crecimiento del comercio mundial de bienes". No solo por el encarecimiento de las materias primas que lo sustentan, sino fundamentalmente por las exigentes valoraciones bursátiles de las compañías tecnológicas: si su rentabilidad "decepciona" o "se demora más de lo previsto", podría acarrear una corrección de los mercados e impactar de lleno en sectores como la construcción, la ingeniería y el energético.
Resistencia desigual
Sobre la base de los veinte países que la OCDE detalla en su informe, Asia concentra las economías de crecimiento más rápido, aunque también muestra señales de desaceleración. India será el estado con mayor crecimiento, con un avance del 7,1% este año que se prevé que baje al 6,5% en 2027; y por detrás se sitúan Indonesia (5,2%) y China, que pasa del 5% de 2025 a un 4,5% este año y a un 4,2% el próximo, frenada por la debilidad de su consumo interno. La mayor mejora, sin embargo, corresponde a Corea del Sur: impulsada por las exportaciones tecnológicas y los semiconductores, crecerá un 3,7% este año, un 1,1% más. Japón, por su parte, apenas avanzará un 0,8%.
En Norteamérica, la revisión favorece claramente a Estados Unidos, aupado por la inversión en IA. La previsión del país que lidera Donald Trump mejora en dos décimas los cálculos para el cierre de este año, de modo que se sitúa en el 2,2%, y en tres las relativas a 2027, hasta el 2,1%; mientras su inflación alcanza el 3,6%. Canadá se mueve en sentido contrario, lastrado en parte por las tensiones comerciales con su vecino del sur. Sus expectativas se recortan tres décimas para 2026, hasta el 0,9%, y cuatro de cara al siguiente, que promete ser de mejoría, hasta el 1,3%; mientras sus precios escalan un 2,8%.
En América Latina, los ritmos de crecimiento se presentan desiguales. Favorecidos por su política monetaria más flexible, México recibe una mejora de siete décimas para este ejercicio (1,5%) y retiene el 1,8% previsto para el siguiente y Brasil avanza cuatro décimas este año (2%) que pierde en 2027 (1,9%). Argentina, sin embargo, sufre revisiones a la baja tanto para 2026 como para 2027: la caída de dos décimas y medio punto limita su crecimiento al 2,6% y al 3%, respectivamente. Lo que sí aumenta es su inflación, que acabará el año en el 30,8%, tres décimas más de lo previsto en junio.
Crecimiento a dos velocidades. Es el resumen de la situación de Europa, donde conviven el 2,6% que se espera de España tras una revisión al alza de cuatro décimas con el 0,4% previsto en Francia, mientras en una posición intermedia se sitúan Alemania (1,1%) o Italia (0,9%). La OCDE mejora dos décimas el cálculo para la zona euro, que terminará el año con un crecimiento del 1%, al igual que en 2027, a la vista del impacto en el bloque comunitario de los precios de la energía y los tipos de interés, mientras la inflación alcanzará el 3% —un 3,7% en el caso de España, el peor dato del continente—.
Un país vecino y con importantes alianzas comerciales con la eurozona, como Turquía, anticipa un crecimiento de 2,7% a pesar de una revisión a la baja, aunque su principal problema seguirá siendo una inflación en el 31,5%. Por su parte, Rusia permanecerá estancada, con una tasa de crecimiento en el 0,5% para este año y en el 0,6% para el siguiente, y una inflación en el 6,5%.
En cuanto al único país africano que analiza el informe de la OCDE, Sudáfrica, su economía mantiene la predicción del 1,2% para este año, y un recorte de tres décimas deja en el 1,3% su cálculo para 2027, mientras su inflación para el cierre de este ejercicio se situará en el 4,1%. En Australia, al mismo tiempo, el crecimiento alcanzará el 1,9% en 2026 y el 1,7% en 2027. Los precios pasarán de soportar una subida del 4,5% este año a moderarse con un alza del 2,8% el próximo.
Por último, Arabia Saudí será la única de las veinte economías analizadas que se contraerá en 2026. Su PIB caerá un 1,8%, debido al impacto de las interrupciones en la producción y las exportaciones de petróleo debido a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Irán. Con todo, la OCDE anticipa que rebotará con fuerza el año próximo, hasta el 4,1%.
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