El Kremlin ve "difícil" predecir cuándo podrán reunirse Trump y Putin

guerra en Ucrania

Defiende que una cumbre de este tipo "debe ser productiva" y no reducirse a un intercambio de pareceres entre políticos después de más de tres años y medio de conflicto

Trump y Putin se saludan en la última cumbre de Alaska.
Trump y Putin se saludan en la última cumbre de Alaska.

"Es difícil predecir cuándo se darán las condiciones". Con la sombra del fallido encuentro entre Trump y Putin planeado en Budapest, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha asegurado que el gobierno del que forma parte no ha perdido el interés en que pueda surgir una nueva cita entre ambos mandatarios para explorar el fin de la guerra en Ucrania, pero ha mostrado sus dudas sobre el horizonte temporal -y político- en que podría llevarse a cabo.

Y es que, desde su punto de vista, una cumbre de este calado "debe ser productiva" y no reducirse a un intercambio de pareceres entre dirigentes políticos después de más de tres años y medio de conflicto. Al respecto, la portavoz del ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, ya había afirmado en días pasados que Moscú sigue abierto a celebrar este encuentro, pero siempre y cuando sirva para avanzar en la línea del encuentro celebrado entre ambos mandatarios en Alaska el pasado mes de agosto.

Es un argumento similar al que utilizó el pasado mes de octubre el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, para rechazar el alto el fuego en Ucrania que Trump demandaba antes de volver a entrevistarse con Putin; una negativa que irritó al magnate neoyorquino y que lo llevó a dejar en suspenso la cumbre, sin que se hayan vuelto a dar pasos en el camino de retomar las negociaciones.

Más bien al contrario. Ha sido el origen de una serie de desacuerdos públicos, que han llevado al presidente de Estados Unidos a anunciar que retomará el programa nuclear a raíz de acusar a Rusia (y a China) de estar llevando a cabo pruebas en secreto. Las sanciones fueron el siguiente paso, consideradas "inamistosas" por el Kremlin, y este lunes llegó el último anuncio: "Cualquier país que haga negocios con Rusia será sancionado severamente", aseguró el mandatario americano. Por su parte, el gobierno ruso no ha perdido la ocasión de situarse al lado de Venezuela ante los ataques del gobierno Trump, mostrando así distancia con su política exterior.

Y, con la vista puesta en Ucrania, en el Kremlin se mantienen firmes. Para Rusia, el origen de la guerra guarda relación con supuestos agravios relacionados con la falta de neutralidad de este país y con su acercamiento a la OTAN, así como con la reclamación de soberanía rusa de un total de cinco regiones ucranias. Es por eso que ya ha dejado claro que solo se avendrá a negociar sobre la base de estas premisas y que un eventual alto el fuego a las puertas de Europa solo llegará de la mano de un acuerdo integral, y no viceversa; un planteamiento inaceptable tanto para Washington como para Kiev.

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